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Ajuste energético de Milei castiga al norte: en Jujuy las boletas subieron 2.400% y las paritarias siguen congeladas

El vocal de la Superintendencia de Servicios Públicos de la provincia alertó que los incrementos en la región afectan a las zonas más vulnerables, como la Puna y la Quebrada.

Miércoles, 10 de junio de 2026 a las 18 37

Por Ezequiel Bucetto

Miércoles, 10 de junio de 2026 a las 18:37

El norte argentino vive una verdadera emergencia energética, pero no por un apagón, sino por el precio de la electricidad. En Jujuy, la factura de la luz se ha convertido en un lujo que pocos pueden pagar.

Mientras el gobierno de Javier Milei profundiza la quita de subsidios, los aumentos acumulados desde noviembre de 2023 superaron todo pronóstico, y los salarios de los trabajadores quedaron completamente licuados.

La situación es especialmente crítica en las zonas más postergadas de la provincia. La Puna y la Quebrada, regiones de extrema vulnerabilidad, sufren las consecuencias de una política de segmentación que las dejó afuera de los beneficios.

En medio de este escenario, el gobernador Carlos Sadir mantiene las paritarias congeladas y los gremios jujeños denuncian que el diálogo está roto

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En Jujuy la luz subió 3.000% por el ajuste de Milei y los sueldos se licuaron

Mientras los bolsillos se achican, las boletas no dejan de crecer. Los registros oficiales muestran un derrumbe del poder adquisitivo que contrasta con la suba imparable de los servicios públicos.

Sin embargo, recién ahora, a más de dos años del inicio del ajuste, aparecen las primeras advertencias concretas desde el propio territorio.

Hugo Montaño, vocal primero de la Superintendencia de Servicios Públicos de Jujuy (SuSePu), fue contundente al describir la realidad de los jujeños: “La situación es difícil para las familias, porque los servicios aumentan constantemente y eso afecta directamente el bolsillo”.

El funcionario reveló el dato escalofriante que pocos querían dar a conocer: los incrementos en la región alcanzan niveles exorbitantes: “Hay informes de universidades y del CONICET que ubican los aumentos en la provincia en ese rango del 2.400% al 3.000%, lo que representa un porcentaje muy alto en relación con los ingresos de la población”.

Montaño explicó que el fuerte incremento tarifario se profundizó a partir de diciembre de 2023 y lo vinculó directamente con los cambios en el esquema de subsidios del gobierno nacional. “Se produjo una reconversión con la segmentación en tres niveles (N1, N2 y N3), junto con una política que apunta a la quita progresiva de subsidios hasta 2026”.

Además, advirtió un problema estructural que agrava la inequidad. Las zonas más alejadas de la geografía jujeña no reciben la ayuda estatal que necesitan: “Nos preocupa porque en Jujuy tenemos amplias zonas de la Puna y la Quebrada que no están integradas al sistema nacional, por lo tanto quedan excluidas de algunos beneficios”.

El tarifazo eléctrico se complementa con el golpe en el gas. La secretaria de Energía, María Tettamanti, ratificó que el Estado abandonará cualquier intervención en el precio y lo dejará en manos del mercado. El nuevo esquema hará que los aumentos internacionales se trasladen más rápido a las boletas.

El último informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA-Conicet muestra la magnitud de la tragedia. Un usuario sin subsidios pagó 71.732 pesos de gas en mayo.

En Jujuy, donde los salarios están entre los más bajos del país y las paritarias están congeladas por decisión del gobernador Sadir, ese número es directamente impagable.

La combinación es letal. El norte paga el costo más alto del ajuste nacional, mientras la dirigencia local mira para otro lado. Las familias jujeñas quedaron atrapadas en una trampa mortal: entre el tarifazo de Nación y el silencio de la Provincia.

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