La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) difundió los datos de Inversión Extranjera Directa (IED) para 2025.
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La fotografía de América Latina es desigual. Argentina aparece en el último lugar entre las principales economías de la región. El flujo neto que ingresó al país fue de apenas USD 3.134 millones.
La cifra contrasta con la de Brasil, que lideró el ranking con USD 76.877 millones, y México, que alcanzó los USD 40.871 millones.
La diferencia no es solo con los gigantes regionales. Países con economías de menor escala también superaron ampliamente a la Argentina. Chile captó USD 13.152 millones. Colombia, USD 11.462 millones. Costa Rica, que no es precisamente una potencia industrial, registró USD 5.733 millones.
Récord para mal: Argentina fue el país que menos inversión extranjera atrajo en Latinoamérica
La consultora Misión Productiva analizó el desempeño argentino y enumeró los factores críticos que explican el bajo nivel de inversiones. El primero es la caída del consumo. La fuerte retracción de la demanda interna desalienta cualquier proyecto de expansión productiva.
El segundo es la paralización de la obra pública. Sin infraestructura, las cadenas de valor se resienten. También persisten las restricciones financieras: escasez de crédito productivo y limitaciones cambiarias.
A eso se suma la apreciación del peso, la baja productividad y la incertidumbre sobre la sostenibilidad del modelo.
La Fundación Capital, por su parte, aportó otro dato. Aunque reconoce avances como el superávit fiscal y la baja de la inflación, advierte que el "costo argentino" sigue siendo elevado.
Y agrega un factor político: las elecciones presidenciales de 2027 activan un comportamiento de "wait and see" entre los inversores internacionales. Nadie quiere apostar fuerte si no sabe qué pasará después.
Así, y por ahora, los números de la OCDE son contundentes. Argentina sigue siendo el patito feo de la región en materia de inversión extranjera. El gobierno echa la culpa a la herencia recibida, pero el ajuste ya lleva dos años y medio. Los discursos no alcanzan cuando los capitales se van a otros destinos.