En conferencia de prensa, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció el lanzamiento de créditos en dólares destinados a todo el entramado empresarial, eliminando la restricción que limitaba este financiamiento exclusivamente a compañías generadoras de divisas o con garantías exportadoras.
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La medida, calificada por el funcionario como un reclamo histórico de la industria, se implementará dentro de un "marco macroprudencial" fijado por el Banco Central y busca canalizar los dólares no declarados u atesorados fuera del circuito formal hacia la actividad productiva.
La normativa establece que los bancos comerciales operarán bajo esquemas de requisitos de capitales mínimos y límites a la exposición crediticia, con la obligación de que los fondos desembolsados sean liquidados a través del Mercado Único y Libre de Cambios (MULC). Acompañado por el secretario de Política Económica, José Luis Daza, la conducción del Palacio de Hacienda ratificó que el esquema cuenta con el aval técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y se alinea con la estrategia de monetización de la economía.
Llamado a bancarizar divisas y rechazo a subsidios para deudas familiares
Junto con el anuncio reglamentario, el titular de la cartera económica insistió nuevamente con el pedido hacia los ahorristas para que reincorporen sus dólares al sistema financiero formal, argumentando que el incremento de depósitos dinamizará el crédito corporativo, la rentabilidad privada y la generación de empleo.
En contraposición, Caputo cerró categóricamente la puerta a cualquier tipo de salvataje estatal para las familias endeudadas, en un contexto donde mediciones privadas ubican la tasa de morosidad personal por encima del 17%.
El ministro argumentó que destinar fondos fiscales para compensar moras bancarias implicaría recortar partidas destinadas a salarios del sector público o fuerzas de seguridad.
Asimismo, Caputo reveló que la brecha entre las tasas crediticias y la evolución salarial era un escenario previsto por el Gobierno. Según detalló el funcionario, las entidades financieras privadas acordaron de manera autónoma esquemas de refinanciación a tres años con tasas de entre el 20% y el 25% anual para regularizar la cartera vencida.
"Antes de que esto pasara nos juntábamos con los bancos y les decíamos: si están prestando a una tasa del 8% mensual y los sueldos crecen al 2,5%, va a estar bravo. Vimos que era un tema que podía pasar. Nos juntamos con los bancos y les pedimos flexibilidad; nos dijeron que estaban refinanciando estas moras a tres años", explicó Luis Caputo, ministro de Economía.
De esta manera rechazó dar asistencia estatal directa a las familias endeudadas y en mora, pese a una situación que se agrava más y más.