Apenas seis meses pasaron desde que Diarco inauguró su flamante sucursal en el microcentro de Zárate.
La apuesta era ambiciosa: instalarse en una zona estratégica de la ciudad bonaerense, en plena arteria comercial, y captar a los pequeños comerciantes y familias que buscaban precios mayoristas.
Pero la realidad fue tozuda. Este mes, la cadena bajó la persiana definitivamente.
El mayorista Diarco cierra en Zárate a seis meses de su apertura
La decisión no fue fácil. Fuentes de la empresa confirmaron que la caja diaria del local estaba muy por debajo de lo necesario para sostener la estructura de costo.
Alquiler, sueldos, servicios, reposición de stock... todo sumaba. Y las ventas no acompañaban. El cierre se inscribe en una tendencia que ya es moneda corriente en el sector comercial.
Los comercios de cercanía y las grandes superficies vienen ajustando sus estrategias para capear una tormenta que no da tregua.
El caso de Diarco no es el único, claramente. Caromar, una de las cadenas mayoristas históricas, ya tuvo que presentar concurso preventivo de acreedores para evitar la quiebra. Yaguar y Easy registran balances en rojo. El derrumbe de las ventas es un fenómeno transversal.
El consumo se contrajo, los costos fijos se dispararon y la ecuación económica de las sucursales urbanas se volvió insostenible.
En Zárate, los comerciantes del centro ya están acostumbrados a ver persianas bajas. Los carteles de liquidación y los avisos de cierre definitivo se multiplican en el corredor céntrico.
Los empleados de la sucursal cerrada no tienen un destino claro. Diarco no especificó si serán reubicados en la sucursal central de Zárate o si quedarán en la calle. Esa incertidumbre es la misma que atraviesan miles de trabajadores de comercio en todo el país.
El Gobierno se regodea de los números macro, pero mientras eso pasa los comercios cierran, los empleados pierden su fuente de ingresos y las familias ajustan cada vez más su canasta básica.
La recuperación que prometieron sigue sin llegar. Y el bolsillo de los argentinos sigue sangrando.