El consumo de combustibles cayó a su nivel más bajo en dos años y retrocedió 5,26% desde 2023

Los despachos de naftas acumularon una fuerte contracción entre enero y julio de 2026. La nafta premium fue la más afectada, mientras las provincias fronterizas registraron las mayores bajas.

Viernes, 11 de septiembre de 2026 a las 14 36

Por Redacción

Viernes, 11 de septiembre de 2026 a las 14:36


El consumo de combustibles continúa mostrando señales de retracción en la economía argentina. Durante los primeros siete meses de 2026, los despachos de naftas en estaciones de servicio alcanzaron su nivel más bajo de los últimos dos años, con una caída del 5,26% respecto del mismo período de 2023.

Según un análisis del Instituto Argentina Grande (IAG) citado por Data Energía, entre enero y julio se comercializaron 5.667,3 millones de litros de nafta, frente a los 5.981,8 millones registrados en igual período de 2023. La comparación interanual también mostró una disminución: el volumen vendido fue 1,84% menor que en 2025.

El retroceso se produce en un escenario marcado por el menor consumo interno, la pérdida de demanda en las zonas fronterizas y el aumento de la carga tributaria sobre los combustibles.

La nafta premium, la más golpeada

La contracción alcanzó a los distintos segmentos del mercado, aunque tuvo mayor impacto sobre los productos de mayor precio.

La nafta premium acumuló una caída del 7,3% en los primeros siete meses del año frente a 2023, mientras que la nafta súper registró un retroceso del 4,5%.

El deterioro también se refleja en los datos correspondientes exclusivamente a julio. De acuerdo con cifras procesadas, durante ese mes las estaciones de servicio despacharon 1.368.722 metros cúbicos, un 6,4% menos que en julio de 2025.

De esta manera, el sector acumuló seis meses consecutivos con ventas inferiores a las del año anterior, con caídas particularmente marcadas en la nafta súper y el gasoil G2.

Las provincias fronterizas, entre las más afectadas

La caída del consumo no fue homogénea. El informe del IAG señala que las 24 jurisdicciones del país registraron retrocesos respecto de 2023, aunque las mayores bajas se concentraron en provincias fronterizas.

Misiones encabezó el desplome, con una contracción acumulada del 32,48%, seguida por Formosa (-26,26%), Corrientes (-18,83%), La Rioja (-15,73%) y Entre Ríos (-15,31%).

El fenómeno está relacionado con la pérdida de competitividad de los precios argentinos frente a los valores vigentes en países limítrofes. Con los combustibles locales más caros en términos relativos, parte de la demanda se trasladó hacia los mercados vecinos.

En el otro extremo, Buenos Aires (-0,65%) y Neuquén (-0,84%) presentaron los menores retrocesos. En el caso neuquino, la actividad vinculada con Vaca Muerta contribuye a sostener la demanda de combustibles.

Más impuestos sobre un mercado en retroceso

A la caída del volumen comercializado se suma el incremento de la presión tributaria sobre el precio final de los combustibles.

De acuerdo con el análisis citado por Data Energía, el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) acumuló un incremento del 1.387% desde el inicio de la actual gestión, muy por encima de la inflación acumulada del período, estimada en 329%.

El gravamen pasó de representar el 8,9% del precio final de la nafta en noviembre de 2023 al 20,1% en agosto de 2026.

El informe también señala que el impuesto registró un fuerte crecimiento en términos reales y que, durante 2025, su recaudación fue 91% superior a la de 2023 en términos reales.

El Gobierno volvió a postergar la actualización

La presión tributaria sobre los combustibles podría haber sido todavía mayor. Sin embargo, el Gobierno nacional volvió a postergar la actualización de los impuestos prevista para septiembre.

En la Ciudad de Buenos Aires, un litro de nafta súper cuesta alrededor de $2.045, de los cuales unos $411 corresponden a impuestos, frente a los $120 que representaban sobre un precio de $1.333 en noviembre de 2023.

La administración nacional decidió trasladar hasta el 1° de octubre el incremento correspondiente a los tramos pendientes de actualización de 2024, 2025 y 2026.

La decisión representa la 13° postergación de este tipo y fue justificada oficialmente como parte de una estrategia destinada a evitar mayores impactos sobre los precios y sostener un sendero fiscal considerado sostenible por el Ejecutivo.

Menor consumo y una economía que ajusta

El comportamiento de los combustibles funciona también como un indicador de la evolución del consumo interno. La caída sostenida de los despachos muestra una menor demanda en un mercado estrechamente vinculado con la movilidad, el transporte y la actividad económica.

El fenómeno adquiere especial relevancia porque el menor volumen vendido limita parcialmente el efecto recaudatorio de los aumentos impositivos por litro. Es decir, aunque la carga tributaria sobre cada unidad comercializada aumentó, la caída de las cantidades despachadas reduce el volumen total sobre el cual se aplican esos impuestos.

El resultado es un mercado que enfrenta una combinación de menor consumo, pérdida de competitividad en las fronteras y mayor presión tributaria, mientras el Gobierno procura evitar nuevas subas en el surtidor para contener su impacto sobre la inflación.

 

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