Criar un hijo en la Argentina actual es, para la gran mayoría de las familias, un ejercicio de equilibrio financiero que se vuelve más complejo cada mes.
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El INDEC lo confirmó este jueves con números que no dejan lugar a dudas: la canasta de crianza para chicos de 6 a 12 años superó los $678.000 en junio, una cifra que para muchos hogares equivale a más de un sueldo completo.
El dato golpea fuerte, sobre todo si se lo mira en perspectiva. No se trata solo de comida o ropa. Detrás de ese número hay una lista interminable de gastos que van desde la cuota de la escuela hasta el viaje en colectivo, desde los medicamentos hasta el esparcimiento.
Y, sobre todo, hay un componente que a menudo se invisibiliza: el costo del cuidado, ese tiempo que los padres o adultos a cargo dedican a acompañar el crecimiento de los chicos y que el INDEC ahora pondera con un valor económico.
Canasta de crianza junio 2026: cuánto cuesta criar un hijo en Argentina por edad
Según el organismo estadístico, la canasta se divide en cuatro tramos etarios, cada uno con sus propias exigencias. Para los bebés menores de un año, el costo mensual se ubicó en $529.539, de los cuales $173.468 corresponden a bienes y servicios y $356.071 al cuidado.
En el grupo de 1 a 3 años, la cifra asciende a $630.926, y en el tramo de 4 a 5 años baja a $539.612. El pico más alto, como se dijo, está en los chicos de 6 a 12 años, con $678.308.
¿Por qué esa diferencia? Porque cada etapa de la infancia trae consigo necesidades distintas. Un bebé demanda pañales, leche, consultas pediátricas frecuentes y un cuidado casi permanente.
Un niño en edad escolar, en cambio, suma el gasto de la matrícula, los útiles, el transporte y, muchas veces, la necesidad de una actividad extracurricular. Y todo eso, en un contexto inflacionario que acumula un 33,5% interanual y con el IPC de junio en 1,9%, se vuelve un rompecabezas cada vez más difícil de armar.
Hay un dato que no es menor: esta canasta no es un simple ejercicio estadístico. El propio INDEC aclara que fue diseñada para ser utilizada por el Poder Judicial como referencia en los litigios por cuota alimentaria. En otras palabras, es el número que los jueces miran cuando tienen que decidir cuánto debe aportar un padre o una madre para el sostenimiento de sus hijos.
Y eso, en un país donde los salarios no acompañan la inflación, convierte a este indicador en una herramienta clave, pero también en una fuente de angustia para muchas familias.
Detrás de cada número hay una historia. La de una madre que hace malabares para llegar a fin de mes, la de un padre que trabaja horas extra para cubrir la cuota del colegio, la de una familia que recorta gastos en otras áreas para que los chicos no sientan la falta. Criar es eso: un acto de amor que, en la Argentina de hoy, también es un acto de resistencia económica.