El gobierno probablemente festejó el fin de semana largo de San Martín como un éxito. Los números de la CAME muestran que más de un millón de turistas se movilizaron por el país.
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Pero, como suele pasar con el gobierno de Milei, la foto es una cosa y la película es otra. Porque el gasto real cayó, las estadías se acortaron y el consumo se contrajo. El turismo crece, pero la plata no alcanza.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), 1.074.171 personas viajaron durante el fin de semana largo, un 24,2% más que en 2023.
El impacto económico directo fue de $245.907 millones. Pero cuando se descuenta la inflación, el gasto real cayó 6,3%. Los turistas gastaron menos, se quedaron menos tiempo y fueron más selectivos con sus compras.
Finde largo: más de un millón de turistas viajaron, pero el consumo real cayó 13,2%
La estadía promedio de los argentinos en sus viajes pasó de 2,3 a 2 días, una reducción del 13%. El gasto diario por persona fue de $114.464, pero en términos reales cayó 13,2% respecto a 2023. Es decir, los turistas viajaron, pero con el bolsillo ajustado.
El gobierno celebra el turismo como si fuera mérito propio. Pero el único motor del turismo interno es la gente que busca escaparse de la realidad, aunque sea por dos días.
El gobierno no hizo nada para fomentar el turismo; al contrario, con su política de ajuste, devaluación y pérdida de poder adquisitivo, lo que hizo fue empujar a las familias a recortar sus gastos.
Bariloche y Ushuaia, con sus nevadas, fueron los destinos más elegidos. Pero el gasto en esos destinos también se resintió. Los turistas fueron, pero gastaron menos, compraron menos, se quedaron menos tiempo. Eso no es un éxito. Es una señal de que la economía no da para más.
Con este feriado, ya son siete los fines de semana largos en lo que va del año, con 11,4 millones de viajeros acumulados. La estadía promedio fue de 2,4 días y el gasto diario de $110.300 por persona.
El impacto económico total alcanzó los $3,08 billones. Pero, una vez más, las cuentas reales muestran una caída. El consumo turístico crece en cantidad de viajeros, pero se encoge en términos reales, y el bolsillo de los argentinos, una vez más, no alcanza para sostener el ritmo.