La crisis textil ya destruyó 28.322 empleos y 770 fábricas cerraron desde diciembre de 2023

El sector explica el 8,4% del empleo industrial pero fue responsable del 50% de la caída mensual de puestos registrada en junio y del 31% de la pérdida interanual.

Sabado, 03 de octubre de 2026 a las 16 03

Por Ezequiel Bucetto

Sabado, 03 de octubre de 2026 a las 16:03


Hay galpones que ya no suenan. Máquinas apagadas, telas que no se cortan, costureras que no vuelven.

La industria textil argentina atraviesa uno de los momentos más duros de las últimas décadas y los números lo confirman: entre enero y julio de 2026, la producción cayó 22,6% frente al mismo período del año anterior. En julio, la caída interanual fue del 13%.

El dato surge del último informe de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), que muestra algo aún más preocupante: el derrumbe del sector multiplica por diez al del conjunto de la industria, que cayó 2,6% en el mismo lapso.

El segmento más golpeado es el de tejidos y acabados, con una contracción acumulada de 35,1% entre enero y julio.

Menos fábricas, menos empleo, más importaciones: el desguace de la industria textil argentina

La capacidad instalada es otro termómetro de la crisis. En julio, la industria textil operó con apenas 45,3% de sus plantas en funcionamiento, 12,9 puntos porcentuales por debajo del promedio industrial.

Desde 2024, el sector se mueve en una franja de entre 30% y 50%, cuando en 2023 trabajaba entre 50% y 60%.

El impacto en el empleo es directo. En junio, el conjunto de textil, confección, cuero y calzado contabilizó 92.531 puestos formales, 1.284 menos que en mayo y 16.536 menos que un año antes.

Desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada llegó a 28.322 empleos registrados. El peso relativo del sector es clave para entender la magnitud: representa apenas 8,4% del empleo industrial, pero explicó 50% de la caída mensual de puestos en junio y 31% de la pérdida interanual.

"La industria textil opera con más de la mitad de su capacidad sin utilizar. Necesitamos condiciones que permitan sostener la producción y el trabajo en la Argentina", advirtió Celina Pena, gerenta general de FITA.

La estructura empresaria también se desmorona. En junio quedaban activos 1.939 establecimientos textiles y 2.343 de confección, un total de 4.282 unidades productivas.

Son 517 menos que un año atrás y 770 menos que en diciembre de 2023. El 67% de esa reducción se produjo en los últimos doce meses.

La inversión sigue el mismo camino. Entre enero y agosto, las importaciones de maquinaria textil totalizaron USD 78 millones, una caída de 31,2% frente a los USD 113 millones del año anterior.

Al mismo tiempo, las compras de productos textiles sumaron 120.000 toneladas por USD 335 millones. La composición cambió: cayeron los insumos y productos intermedios, pero crecieron los bienes terminados. Las importaciones de prendas subieron 53,5% y las de confecciones, 21,8%.

En precios, el rubro prendas de vestir, cuero y calzado registró en agosto una caída mensual de 0,6% y una suba interanual de apenas 11%, muy por debajo del 33,5% del nivel general.

Según FITA, esa brecha refleja la imposibilidad de trasladar costos en un contexto de consumo debilitado, agravado por la competencia de plataformas como Temu y Shein.

El empresario textil Camilo Alan sostuvo que la caída de las ventas y el aumento de costos redujeron los márgenes de las PyMEs.

El resultado es una cadena que enfrenta al mismo tiempo menor producción, capacidad ociosa, empleo en caída, fábricas que cierran y inversión que se retrae. La advertencia de FITA es clara: cuanto más se prolonga la crisis, más difícil se vuelve recuperar lo perdido.

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