En una jornada marcada por la publicación de indicadores sociales críticos, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este jueves que una familia tipo de cuatro integrantes necesitó $1.397.672 para no ser pobre. El reporte de la Canasta Básica Total (CBT), que mide el umbral de la pobreza, registró un aumento mensual del 2,7%.
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Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina la línea de la indigencia, escaló un 3,2%, situando el límite para ese mismo grupo familiar en $644.088. Estos datos se conocieron en simultáneo con la inflación de febrero (2,9%), retomando el calendario unificado tras los desajustes operativos del mes anterior.
Brecha de ingresos y el impacto en el "adulto equivalente"
El Indec utiliza la figura del "adulto equivalente" (un varón de entre 30 y 60 años con actividad moderada) para calcular los requerimientos kilocalóricos y proteicos básicos. Bajo esta métrica, una persona adulta que vive sola necesitó $208.443 para no caer en la indigencia y $452.321 para superar la línea de la pobreza.
Las variaciones interanuales continúan reflejando la presión sobre los sectores más vulnerables: la canasta alimentaria acumuló un alza del 37,6% en los últimos 12 meses, mientras que la total subió un 32,1%.
Para determinar la CBT, el organismo aplica el coeficiente de Engel, que amplía la canasta de alimentos sumando bienes y servicios no alimentarios.
En contraste con los datos nacionales, la Ciudad de Buenos Aires reportó subas más agresivas en sus canastas: la de indigencia saltó un 3,15% y la de pobreza un 3,6%, impulsadas por los precios de la carne y los servicios. Para ser considerada de clase media en el ámbito porteño, una familia necesitó ingresos por $2.269.215 (sin contar alquiler), cifra que trepa por encima de los $3.350.000 si se incluye el costo de una vivienda.
Nueva gestión en el Indec tras la salida de Lavagna
Los datos de febrero se publican en un clima de transición institucional tras la renuncia de Marco Lavagna a principios de mes. La salida del funcionario, quien lideraba el organismo desde 2019, se produjo en medio de tensiones con el Ejecutivo por la suspensión de la nueva fórmula del IPC, que otorgaría mayor peso a las tarifas de servicios públicos.
Lavagna, referente del Frente Renovador, fue reemplazado formalmente por Pedro Lines, cuya designación fue oficializada este lunes mediante el Decreto 91/2026.
La gestión de Lines asume el desafío de mantener la credibilidad técnica del organismo mientras el Gobierno proyecta una consolidación de la desinflación para el segundo semestre.
No obstante, el desfasaje entre la inflación general y el costo de la canasta alimentaria (que subió por encima del IPC en febrero) sigue marcando una dinámica compleja para el consumo de los sectores con menores ingresos.