La representación diplomática de Estados Unidos ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) presentó una propuesta formal para disolver el Comité Especial de Descolonización, el foro multilateral conocido históricamente como C-24 donde la República Argentina ratifica anualmente su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas.
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La iniciativa norteamericana argumenta que el organismo ha quedado obsoleto y que su presupuesto representa un gasto ineficiente para el sistema de las Naciones Unidas.
Al inicio de la última sesión del cuerpo, la delegación estadounidense afirmó que el comité "ha perdido su propósito original", remarcando que, tras la incorporación de más de 80 antiguas colonias como Estados miembros plenos, la entidad "funciona como si nada hubiera cambiado", mediante la revisión repetitiva de los mismos textos año tras año.
Asimismo, la postura de Washington sumó un cuestionamiento de carácter financiero al sostener que el funcionamiento ordinario y "los viajes anuales del Comité Especial a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur" constituyen un despilfarro de tiempo y recursos económicos del organismo internacional.
El Comité de Descolonización actualmente supervisa 17 Territorios No Autónomos a nivel global —incluyendo a Gibraltar, el Sahara Occidental, Puerto Rico y las Islas Malvinas— y constituye un pilar central en la estrategia de la Cancillería argentina. Cada año, el C-24 adopta por consenso una resolución que insta a la Argentina y al Reino Unido a reanudar de forma inmediata las negociaciones bilaterales para resolver la disputa de soberanía.
Durante el último plenario del comité, celebrado en junio pasado, el canciller argentino Pablo Quirno denunció la "militarización" de la zona del Atlántico Sur y la "explotación unilateral de los recursos naturales" promovida por las autoridades británicas. En dicha sesión, el cuerpo aprobó una resolución impulsada por países de la región como Chile, Cuba, Nicaragua, Venezuela y Bolivia, exhortando al Reino Unido a retomar el diálogo diplomático directo.
El planteo estadounidense de disolver el comité —cuya aprobación final dependería de un voto en la Asamblea General— coincide con una etapa de alta tirantez entre Buenos Aires y Londres. La escalada se profundizó luego de que el Gobierno argentino presentara una solicitud formal de medidas ante el Tribunal del Mar para intentar detener el avance de la explotación petrolera en el proyecto Sea Lion, acción que recibió una dura respuesta británica ratificando el aval a las empresas petroleras que operan en el archipiélago.
La postura argentina mantiene un renovado énfasis tras la última intervención del presidente Javier Milei ante la Asamblea General de la ONU, donde cuestionó duramente al organismo multilateral acusándolo de "inútil" y de haber decidido "mirar hacia otro lado con la causa" de las islas. La estrategia de la Casa Rosada cobró nuevo impulso luego de que el presidente estadounidense Donald Trump insinuara la posibilidad de revisar el enfoque diplomático de su país respecto al conflicto del Atlántico Sur, dando ímpetu a las presentaciones argentinas.