Minutos después de oficializarse la victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial, el candidato del Partido Liberal (PL), Flávio Bolsonaro, rechazó el dictamen de las urnas y exigió la anulación del proceso electoral.
El senador opositor centró sus denuncias en la decisión del ministro del Supremo Tribunal Federal (STF), Cristiano Zanin, quien ordenó extender dos horas la jornada de sufragio cuando el horario legal de cierre ya se había cumplido y el escrutinio oficial había comenzado.
"Es inaceptable que un ministro de la Corte, que es abogado de Lula, haya firmado eso y cambie las reglas de juego a las 17:01. Lo que pasó no fue normal", acusó Bolsonaro en sus primeras declaraciones tras la derrota. El dirigente derechista sostuvo que la intervención de la máxima corte alteró el desarrollo del comicio, desconociendo de forma explícita el cómputo final emitido por el Tribunal Superior Electoral (TSE).
La prórroga del STF, la reacción del TSE y el conflicto por el transporte
La excusa de Bolsonaro se produjo sobre el cierre previsto de la votación. Tras denuncias por escasez y retención de colectivos urbanos en diversos estados —especialmente en regiones del noreste—, la coalición oficialista solicitó ampliar el horario de atención en las mesas.
Aunque el presidente del TSE, Kassio Nunes Marques, admitió las fallas en el transporte pero declinó prorrogar la jornada, el juez Cristiano Zanin —exdefensor de Lula nombrado en la Corte en 2023— emitió una medida cautelar que extendió la votación hasta las 19:00 en todo el país.
La resolución del STF se dictó cuando la difusión parcial del escrutinio ya marcaba los primeros cómputos, obligando al TSE a congelar la publicación de datos preliminares mientras la confusión se multiplicaba en los colegios electorales. Ante el cierre anticipado de varias escuelas a las 17:00, Zanin debió emitir un segundo despacho aclaratorio precisando que la prórroga aplicaba únicamente para las mesas que permanecían abiertas con filas de votantes.
Investigación de la Policía Federal y escalada política
El episodio derivó en la acusación cruzada entre los comandos de campaña y los tribunales superiores. Desde el Partido de los Trabajadores (PT), su presidente Edinho Silva respaldó la intervención del STF y acusó a sectores opositores de orquestar un "boicot al transporte público" para obstaculizar el sufragio de los estratos de menores ingresos, lo que motivó la apertura de una causa criminal por parte de la Policía Federal en estados como Sergipe.
Por su parte, el equipo de campaña de Flávio Bolsonaro, encabezado por el senador Rogério Marinho, calificó la extensión como una injerencia indebida y arbitraria sobre la Justicia Electoral. El espacio opositor anticipó que recurrirá a presentaciones internacionales para denunciar la nulidad del comicio, marcando un inicio de ciclo caracterizado por una profunda impugnación institucional y una elevada polarización política en Brasil.