La muerte de Carlos Alberto “Indio” Solari, a los 77 años, generó una profunda conmoción entre miles de seguidores de todo el país. En La Plata, una de las postales más emotivas se vivió frente al histórico Teatro Lozano, donde decenas de fanáticos realizaron una vigilia para recordar al músico y celebrar su legado artístico.
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Con velas, banderas y fotografías del cantante, seguidores del universo ricotero se congregaron en la vereda de la sala ubicada en 11 entre 45 y 46, un espacio fundamental en la historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Algunos cantaron clásicos de la banda, mientras que otros comenzaron a preparar las banderas que llevarán a los homenajes y despedidas que se realicen en los próximos días.
La elección del lugar no fue casual. El Teatro Lozano ocupa un lugar central en la memoria colectiva de los seguidores redondos por haber sido escenario de las primeras presentaciones del grupo durante la década de 1970, cuando la banda todavía era una propuesta artística experimental que mezclaba música, teatro, humor y performance.
Uno de los momentos más recordados ocurrió el 26 de noviembre de 1977, durante un espectáculo que luego sería conocido como el “Lozanazo”, considerado por muchos como el nacimiento formal del mito ricotero. Aquella experiencia combinó recital, intervención teatral y puesta escénica, en una propuesta que rompía con los formatos tradicionales del rock argentino.
En esos primeros años, Los Redondos funcionaban como una verdadera troupe artística. Sobre el escenario convivían músicos, actores, bailarinas, payasos y performers, en una puesta caótica y contracultural que se transformó en una marca registrada del grupo. Allí también surgieron algunos de los elementos que luego alimentarían la leyenda de Patricio Rey, incluido el origen de su nombre asociado a los famosos buñuelos de ricota que se repartían entre el público.
Con el paso del tiempo, el Teatro Lozano quedó ligado para siempre a los orígenes de una de las bandas más influyentes del rock nacional. Por eso, tras conocerse la noticia de la muerte del Indio, muchos eligieron ese rincón de La Plata para despedirlo y rendir homenaje al artista que marcó a generaciones enteras.
Entre canciones, recuerdos y abrazos, la vigilia se transformó en un nuevo ritual ricotero. Una despedida cargada de emoción en el mismo lugar donde, hace casi medio siglo, comenzó una historia que cambió para siempre la cultura popular argentina.
