El Niño podría intensificar las lluvias y elevar el riesgo de inundaciones en La Plata

El posible fortalecimiento del fenómeno hacia fines de 2026 genera preocupación por la humedad acumulada en los suelos y la capacidad de drenaje de las cuencas. Los especialistas aclaran que su aparición no implica necesariamente que se produzcan inundaciones.

Jueves, 15 de octubre de 2026 a las 07 12

Por Redacción

Jueves, 15 de octubre de 2026 a las 07:12


El posible fortalecimiento de El Niño hacia fines de 2026 mantiene bajo vigilancia a La Plata y diferentes regiones de la provincia de Buenos Aires ante la posibilidad de registrar lluvias superiores a los valores habituales.

La preocupación se concentra en la humedad acumulada en los suelos, el estado de los arroyos y la capacidad de los sistemas urbanos para evacuar grandes cantidades de agua durante tormentas intensas.

En La Plata, los especialistas remarcan la necesidad de seguir de cerca el comportamiento de las cuencas y los desagües. Sin embargo, advierten que El Niño no provoca automáticamente una inundación ni permite anticipar por sí solo cuándo y dónde podría ocurrir un episodio extremo.

Qué podría pasar en La Plata y la provincia

El especialista en Ciencias de la Atmósfera y los Océanos y docente de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), Alejandro Aníbal Godoy, explicó que el calentamiento del Pacífico tropical puede modificar la circulación atmosférica.

Ese cambio suele aumentar la probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal en el sudeste de Sudamérica, especialmente durante la primavera.

El pronóstico estacional del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) contempla lluvias normales o superiores a los valores habituales en buena parte de la provincia. Estas proyecciones, no obstante, expresan tendencias generales y no permiten determinar cuánto lloverá en cada localidad ni la fecha de las tormentas más fuertes.

Godoy también señaló que el impacto será diferente según las características de cada territorio. Las cuencas urbanas de La Plata y el conurbano presentan condiciones distintas a las de la cuenca del río Salado, por lo que resultan determinantes la infraestructura, el relieve y la capacidad de drenaje disponible.

La inundación de La Plata del 2 de abril de 2013, por ejemplo, ocurrió bajo condiciones neutrales del fenómeno El Niño-Oscilación del Sur. El antecedente demuestra que no existe una relación directa entre la intensidad de El Niño y la ocurrencia de una inundación.

Suelos saturados y menor capacidad de absorción

El investigador del CONICET Federico Isla advirtió que la acumulación previa de agua puede agravar el impacto de futuras precipitaciones. Cuando los suelos se encuentran saturados, disminuye su capacidad de absorción y aumenta la posibilidad de anegamientos y crecidas.

El especialista también remarcó la importancia de mantener limpios desagües, alcantarillas y arroyos, además de planificar las urbanizaciones de acuerdo con la capacidad de evacuación de cada cuenca.

Estas medidas pueden reducir las consecuencias de una tormenta intensa, aunque no eliminan completamente el riesgo.

La vigilancia también alcanza a la cuenca del Salado y sectores de la costa bonaerense, donde los excesos hídricos podrían provocar anegamientos, crecidas y procesos de erosión.

Mientras se monitorea la evolución de El Niño, los expertos recomiendan seguir los pronósticos oficiales y observar las condiciones particulares de cada zona para anticipar posibles episodios de lluvias intensas.

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