En consecuencia, la oposición adicta a Twitter y los comunicagadores de los grandes medios olvidaron sus anteriores ataques antivacuna, reproducidas hasta el hartazgo sin el menor fundamento. Estos personajes hasta introdujeron en el debate conceptos de la Guerra Fría, una etapa histórica culminada treinta años atrás. No conforme con estas barbaridades fuera de tiempo, la línea dura de Juntos por el Cambio redobló la apuesta. Lilita Carrió se atrevió a denunciar por “envenenamiento” a Alberto Fernández y Ginés González García (¿Por qué la Justicia no la imputa por falsa denuncia?). Por su parte, Sandra Pitta, la científica cambiemista experta en redes cloacales,  anunció que no se vacunará porque el prospecto está escrito en ruso. Y lo más disparatado es que estos mismos dirigentes avalaron la bajada de rango del Ministerio de Salud, efectuada por Mauricio Macri. Estos conceptos, tan inconsistentes, no merecerían tener algún tipo de eco mediático…  Quizá, solo la fuerza del repudio… 

 

Medios locos

 

Sin embargo, hoy las más importantes usinas informativas le brindan espacio, sin cuestionamientos, a cualquier expresión opositora. No interesa que el contenido del discurso tenga o no coherencia. Lo que importa es el mensaje sea siempre contrario al Gobierno nacional. Y si va incluido con agravios contra la vicepresidenta Cristina Kirchner, mucho mejor. Cualquier entrevistado que fustigue al oficialismo nacional es bienvenido en estos medios locos. Hay garantía de que no será molestado con molestas  repreguntas. Su interlocutor de turno olvidará por un momento su rol de periodista para transformarse en un entrevistador tiracentros a lo Guillermo Barros Schelotto del Boca de Carlos Bianchi. 

No obstante, estos influyentes comunicadores, ante el reconocimiento mundial a la eficacia de la Sputnik V, escondieron todo lo dicho contra la vacuna rusa bajo su manto del olvido… Será hasta la próxima opereta.

 

¿Y ahora?...

 

 La nación Argentina  hoy no se  encuentra indemne  con respecto a la falta de llegada de vacunas que sufren numerosos países. El Presidente en una entrevista a Página 12 prometió que esta problemática se solucionaría a partir del 15 de febrero, La salida, durante esta semana, de un avión de Aerolíneas para buscar 400 mil dosis atenuó un poco la ansiedad nacional. “Hace 20 días yo era un envenenador serial y ahora me piden que consiga veneno para todos”, afirmó irónicamente el primer mandatario. Lo cierto es que la oposición, que nunca se cansa de hablar, ahora reclamó por más vacunas rusas. Comenzó a hacer comparaciones con otros Estados  que  van en un ritmo  más acelerado en el proceso de inmunización a su población.AF prometió que el otoño nos encontrará con la mayoría de la población de riesgo vacunada. Es lo que todos esperamos

Sin embargo, el sector más duro de JPC, aliado hoy en forma indisoluble a la prensa mayor, se encuentra a la espera de probables dificultades en la distribución de vacunas con el fin de descargar todo su oportunismo. Antes su consigna era atacar, sin fundamento, al remedio y ahora es manifestar su falta. Ante este panorama, el gobierno tendrá que desarrollar toda su energía en conseguir cualquier vacuna aprobada en un tiempo relativamente cercano. Una supuesta escasez, ante la posible irrupción de la segunda ola invernal del COVID- 19, podría repercutir en forma negativa durante este año electoral. Una masiva y efectiva campaña de vacunación y que los desfasados salarios puedan vencer a la inflación son los dos objetivos principales que tiene el Gobierno en este 2021. Un año en donde los argentinos hemos depositado nuestras imperdibles esperanzas. 

 La estrategia de la administración Fernández no debe perder nunca la iniciativa política, siempre pensada con el fin de lograr un mayor bienestar para la mayoría de los argentinos… La voz que hoy no se encuentra representada en los medios hegemónicos.