El acto del Frente de Todos del último viernes logró poner en el mismo escenario al presidente, Alberto Fernández, su vice, Cristina Kirchner, el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el titular de la Cámara de Diputados, Sergio Massa, y al jefe de la bancada oficialista, Máximo Kirchner. Una muestra de unidad en la diversidad. Una foto necesaria para cerrar un año difícil.

El gobierno lo necesitaba. El acto le brindó una bocanada de aire al avanzar en tándem en la respuesta a aquellas versiones que instalaban una ruptura irrevocable, como un impacto político gigante por distintos anuncios y declaraciones. 

Alberto Fernández volvió a respaldar su gestión y tiró centros con Cristina cuando atacó al Poder Judicial por su "actitud inentendible" y les pidió "explicaciones". Además, le dijo a su vicepresidenta que "tenía razón" cuando le dijo que hay que escuchar a los argentinos y no a los medios. El énfasis estuvo, claro, en terminar con la idea del "títere" o de una pelea irreconciliable entre quienes encabezaron la fórmula presidencial.  

El gobernador bonaerense, discípulo de Cristina y de gran relación con el presidente, tuvo un año difícil entre la crisis económica heredada, el coronavirus y una clara minoría en la legislatura. "Nadie pensaba que íbamos a poder soportar con nuestro sistema sanitario el coronavirus y con trabajo lo hicimos", aseguró. Además, hizo anuncios en infraestructura y seguridad social. Mostrar gestión se vuelve indispensable.

Allí es donde también apareció Massa, que se encargó en su discurso de nombrar todas las leyes y todos los trabajos realizados por el gobierno en uno de los años más difíciles que el mundo atravesó en el último siglo. La voz del titular de la Cámara Baja era indispensable por ser, quizás, el más díscolo de los que compartieron el escenario y no desentonó. 

Quien muestra una capacidad de oratoria cada vez mejor es el titular de la bancada del Frente de Todos en Diputados. Máximo Kirchner, entre guiños familiares con su madre, se aseguró de nombrar la herencia macrista, porque según dijo "parece que nos olvidamos de cómo recibimos el país hace un año". Una de las piezas más importantes del Frente de Todos, que cada vez recuerda más a su padre.

Sin embargo, la nota la dio la que hoy es casi sin dudas la política más trascendente del país. Cristina fue contundente con su discurso: habló de la "pandemia macrista", del lawfare, de la reconstrucción llevada adelante entre 2003 y 2015, de rearmar el sistema de salud (en un párrafo en el que defendió la quita de coparticipación a CABA), del rol de los medios y, quizás en la frase más destacada de la noche, de los funcionarios "que no se animan". "Si tienen miedo busquen otro laburo", les lanzó a ministros, ministras, legisladores y legisladoras por igual, entre aplausos de todo el escenario y de los intendentes y funcionarios que acompañaron.

De esa última frase se pueden detectar dos cosas: que el que gobierna, definitivamente, es Alberto, porque si fuese Cristina el gabinete sería otro. Y que la vicepresidenta sigue viendo "funcionarios que no funcionan" y en un año como 2021, en el que la gestión será indispensable tanto para las elecciones de medio término como para solucionar una situación social tan crítica que ya no resiste otro impacto negativo, puede revolucionar las aguas en el oficialismo.