El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular China formalizó una firme convocatoria diplomática a la sede representativa de la Argentina en Pekín para expresar el malestar del gobierno de Xi Jinping tras las publicaciones vertidas por Juan Pablo Carreira (conocido en redes sociales como "Juan Doe"). El funcionario, responsable de la comunicación digital del Poder Ejecutivo y de la Oficina de Respuesta Oficial, atribuyó a la negligencia del régimen comunista y a una empresa estatal china la responsabilidad por el desastre natural acontecido recientemente en Nepal.
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Debido a que el embajador argentino Marcelo Suárez Salvia se encontraba en período de licencia, el reclamo formal fue recibido por el consejero Guillermo Alberto Simunovich, segundo al mando de la delegación diplomática en el país asiático.
Acusaciones en redes, réplica de Pekín y riesgo en la agenda bilateral
El contrapunto escaló rápidamente desde el plano digital hacia las cancillerías de ambos países, abriendo un nuevo frente de tensión política en un vínculo bilateral atravesado por desencuentros recientes.
Respecto de las publicaciones del funcionario argentino, el informe científico sobre la catástrofe y la advertencia formal de la diplomacia asiática, se destacan los siguientes ejes centrales:
En relación con las acusaciones formuladas por el funcionario, Carreira responsabilizó al Estado chino por la tragedia en Nepal, catalogando el suceso como un "típico fallo" organizativo de la industria bajo control del régimen. En su publicación en la red X, comparó el episodio con desastres históricos atribuibles a sistemas comunistas —mencionando a Chernobyl, la desecación del mar de Aral, el Gran Salto Adelante y el Holodomor— y concluyó manifestando: “El comunismo mata. El Partido Comunista vestido de ‘empresario’ mata”.
En cuanto a la réplica oficial de la Embajada de China, la representación diplomática rechazó las aseveraciones acusando al funcionario argentino de difundir rumores mientras equipos de China y Nepal trabajaban en tareas de rescate. Respecto de las verdaderas causas del evento, Pekín ratificó que las investigaciones técnicas determinaron que la tragedia obedeció a “el desprendimiento de un glaciar de gran altitud situado en territorio nepalí”.
Sobre la postura del gobierno chino frente al conflicto, el comunicado oficial calificó las afirmaciones del área de comunicación de la Casa Rosada como “especulaciones malintencionadas carentes de fundamento”. Asimismo, reclamó un cese inmediato de este tipo de intervenciones y cuestionó cualquier intento de “politizar o instrumentalizar las catástrofes naturales”.
En relación con las consecuencias diplomáticas, las autoridades de Pekín enfatizaron ante la embajada argentina que la presentación del reclamo busca evitar daños mayores en las relaciones bilaterales y en los programas de cooperación mutua, en un contexto regional que ya registraba tensiones previas.
Preservación del marco diplomático ante incidentes digitales
El reclamo en Pekín vuelve a poner en debate los límites entre la comunicación política informal en redes sociales y la responsabilidad institucional de los funcionarios públicos.
La gestión diplomática encabezada por Simunovich ante la Cancillería china procurará amortiguar el impacto del episodio para evitar que la controversia afecte los acuerdos comerciales e hidrocarburíferos en desarrollo entre ambas naciones.