EEUU 19, Argentina -9: el presidente que gobierna desde el avión

Javier Milei realizó diecinueve viajes a Estados Unidos en treinta y dos meses de presidencia. Nueve provincias argentinas que nunca pisó. Ni siquiera para hacer campaña. Los detalles en esta nota.

Martes, 18 de agosto de 2026 a las 12 08

Hay un dato que resume el gobierno de Javier Milei mejor que cualquier discurso, cualquier cadena nacional, cualquier tuit a las tres de la mañana. Son dos números y un signo menos: EEUU 19, Argentina -9.

Diecinueve viajes a Estados Unidos en treinta y dos meses de presidencia. Nueve provincias argentinas que nunca pisó. Ni siquiera para hacer campaña.

No es un invento mío. Lo dice Clarín, un diario que difícilmente pueda ser sospechado de kirchnerista.

 

El presidente que se pasa más tiempo en Miami que en la Argentina

Milei viajó a Estados Unidos una vez cada cincuenta días desde que asumió. Miami, Washington, Nueva York, Los Ángeles, Palm Beach. Foros de derecha, empresarios tecnológicos, conferencias libertarias, la mansión de Mar-a-Lago.

Mientras tanto, hay nueve provincias del país que jamás recibieron una visita presidencial: Salta, Misiones, La Rioja, San Luis, La Pampa, Chubut, Formosa, Catamarca y Jujuy. En algunas se están cerrando hospitales. En otras hay un Estado que se retira. En todas hay argentinos que este señor jura representar y a los que no se dignó a mirar a la cara.

Y no es que le falte tiempo. En septiembre viaja de nuevo: París por la Semana Argentina en Europa y Nueva York para el discurso ante la ONU. En octubre vuelve a Washington, pero esta vez en un viaje privado, para participar de un acto de la derecha latina que respalda la campaña de Donald Trump en las legislativas del 3 de noviembre.

Un presidente argentino usando el avión oficial para hacer campaña por un candidato extranjero. Y sin pisar Formosa.

 

"No hay plata" — pero para él sí

La frase que Milei repite como un mantra vale para los jubilados que se comen 15 mil pesos de aumento, para los docentes universitarios que perdieron el 40% del salario real, para los pacientes oncológicos del Garrahan a los que les recortaron medicación.

Para todo eso, no hay plata.

Para que él viaje en avión presidencial una vez cada quince días, sí hay plata. Para pagar comitivas, seguridad, hoteles cinco estrellas y transporte VIP durante 19 viajes a Estados Unidos, hay plata. Para que se saque fotos con Trump, con Elon Musk, con Peter Thiel, con Ben Shapiro, con todo el ecosistema de la ultraderecha global, hay plata.

Los ricos más ricos, los pobres más pobres. Y el presidente cada vez más lejos.

 

Un presidente de exportación

Milei no gobierna la Argentina. Milei actúa de presidente argentino en giras internacionales. Es el producto exportable de una internacional reaccionaria que necesita voceros latinoamericanos que digan lo que ellos piensan con acento porteño.

Su trabajo no es resolver el problema del gas en Chubut, ni la falta de médicos en Formosa, ni el desempleo en Jujuy. Su trabajo es ir a Washington a explicar que en Argentina se puede desregular hasta el aire que respiramos, que los pobres se merecen ser pobres, que el Estado es un enemigo.

Por eso viaja tanto. Porque en Miami lo aplauden. En Salta, no.

 

Mientras tanto, acá

Mientras el presidente se pasea, en la Argentina real:

  • Cierran hospitales públicos por falta de presupuesto.
  • Se vacía el INTI y se desmantela el Conicet.
  • Se despiden 385 trabajadores estatales por día, según los datos del propio ATE.
  • El consumo de la carne cayó a niveles de 1920.
  • La industria perdió 200 mil puestos de trabajo desde diciembre de 2023.

Ninguna de esas cosas se resuelve en Mar-a-Lago. Todas requieren un presidente que se ponga los zapatos, agarre un auto y visite el país que jura gobernar.

 

¿Presidente de qué país?

La pregunta ya no es política. Es geográfica.

Cuando un presidente argentino conoce mejor los pasillos del Capitolio que los caminos rurales de La Rioja, cuando se saca más fotos con Trump que con gobernadores propios, cuando manda decretos desde el avión pero no puede aterrizar en Catamarca, hay algo que se rompió.

Milei no es el presidente de la Argentina. Es el corresponsal argentino de la derecha global. Un lobista con banda presidencial. Un influencer con avión oficial.

Nueve provincias enteras esperando. Y él, otra vez, embarcando hacia Miami.

 

El dato mata el relato

Este gobierno se construyó sobre una promesa: "vamos a poner la Argentina de pie". Los números dicen otra cosa. Los números dicen que la Argentina está de rodillas y que el presidente está de gira.

Con Milei de presidente, perdemos por goleada.

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