Las víctimas fatales pertenecían a grupos cocaleros que marchaban hacia La Paz para sumarse a las marchas a favor de Evo Morales. Entre ellos se encontraba César Sipe, un joven productor a quien su madre despidió entre lágrimas en una desgarradora escena.

Al ver el cartel con el nombre de su hijo sobre uno de los cuerpos, la mujer se tiró encima de su hijo, le descubrió el rostro y le pidió "que se despierte".