El conflicto paritario entre los choferes de colectivos y las empresas de transporte urbano sumó un nuevo capítulo de tensión, aunque con una tregua temporal en el inicio de la semana.
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La Unión Tranviarios Automotor (UTA) descartó por el momento la activación de medidas de fuerza inmediatas para este lunes 6 de julio y supeditó el inicio de un eventual paro general de actividades al resultado de la nueva audiencia virtual convocada para el próximo miércoles por la Secretaría de Trabajo de la Nación.
El reclamo gremial se centra en dos ejes urgentes: una recomposición salarial que compense el impacto inflacionario en los haberes de los trabajadores y el rechazo tajante a las propuestas empresarias de abonar el medio aguinaldo en cuotas.
Desde las cámaras patronales del sector argumentan un escenario de severo ahogo financiero y afirman que se encuentran imposibilitadas de asumir nuevos compromisos de aumento si la Secretaría de Transporte de la Nación no convalide, de forma previa, una actualización integral de la estructura de costos y un incremento en las partidas de subsidios estatales.
La advertencia gremial: "Nos queda la lucha"
La tirantez en las negociaciones se arrastra desde mediados de junio, cuando el sindicato liderado por Roberto Carlos Fernández endureció su postura pública mediante la difusión de un documento titulado "Los empresarios incumplen. El Estado abandona".
En aquel escrito, la conducción nacional de la UTA denunció el estancamiento sistemático de las mesas paritarias: "Una vez más estamos en un proceso paritario trabado. Los empresarios incumplen, nos dicen que no pueden, 'lloran', nos dicen que el Estado incumple, que cambian las reglas", fustigó Fernández. El gremio mantiene vigente el estado de alerta y ratificó que, de no mediar una propuesta económica concreta en el corto plazo, recurrirá al ejercicio legítimo de medidas de fuerza directa en el AMBA y el interior del país.
El nuevo cuadro tarifario para julio en el AMBA
Mientras se dirime la puja por los salarios de los choferes, los usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires comenzaron el mes con un nuevo esquema de precios en los surtidores de boletos. A partir del 1° de julio, las líneas de colectivos bajo jurisdicción exclusiva de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y de la Provincia de Buenos Aires aplicaron un aumento del 4,1% en sus tarifas.
Esta suba responde a la fórmula de indexación automática provincial y municipal, que toma como base el último Índice de Precios al Consumidor (IPC) del 2,1% más un adicional fijo del 2%. Por el contrario, las líneas de jurisdicción nacional quedaron exceptuadas de este incremento a la espera del cronograma de ajustes específico que determine el Gobierno nacional.
El desglose de tarifas vigentes y proyectadas se configura de la siguiente manera:
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Líneas nacionales (Valor actual desde junio): El boleto mínimo se ubica en $728,28 para las tarjetas SUBE nominalizadas.
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Líneas nacionales (A partir del 15 de julio): El pasaje inicial sufrirá un ajuste técnico del 2%, pasando a costar $742,81 con SUBE registrada.
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Tarifa Social: El beneficio para los sectores vulnerables se fijará en $334,26 a mediados de mes.
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Usuarios sin SUBE nominalizada: Quienes viajen con tarjetas no registradas a su nombre deberán abonar una tarifa plana penalizada de $1.485,62 por tramo básico.