En el marco del homenaje por el 16º aniversario del fallecimiento del expresidente Néstor Kirchner, el diputado nacional y titular del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, encabezó un concurrido acto en el microestadio del Club Atlético Lanús. Ante dirigentes, intendentes y la militancia, el legislador trazó una comparación entre la reconstrucción del país tras la crisis de 2001 y el escenario actual, arremetió contra las políticas económicas de la gestión de Javier Milei, reivindicó el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y reclamó una discusión de fondo para mejorar los salarios e ingresos del pueblo argentino.
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La jornada contó con la presencia del presidente del club, Nicolás Russo, intendentes bonaerenses, referentes del Frente Renovador, entre otros espacios políticos: "La mejor forma de combatir las sociedades anónimas en el fútbol es con presidentes como Nicolás en los clubes", destacó Kirchner en la apertura de su alocución.
En primer lugar rememoró el trabajo de su padre desde la intendencia de Río Gallegos: "Nunca en ningún momento se alejó de las responsabilidades que decidía asumir cuando el pueblo así lo decidía".
Pobreza, deuda y duras críticas al modelo económico nacional
Durante su discurso, Máximo Kirchner contrapuso los indicadores del ciclo kirchnerista con la realidad económica actual bajo la presidencia de Javier Milei. "¿Saben en qué momento la Argentina tuvo el riesgo país más bajo de su historia desde que se hacía esa medición? En enero del 2007, 184 puntos", ponderó, para luego cuestionar en duros términos al presidente Javier Milei por la pérdida de puestos de trabajo y la recesión.
"Sería bueno que en vez de faltarle el respeto a los argentinos y argentinas que la están pasando mal, reconozca los errores de sus extrañas teorías económicas y ponga al país otra vez en el rumbo correcto, porque hay muchos argentinos y argentinas que sufren", aseveró, señalando que "se cree muy piola desde la Casa Rosada riéndose de su pueblo".
Asimismo, advirtió sobre la gravedad del endeudamiento en todos los niveles del Estado y en el sector privado: "Las familias están endeudadas, los estados provinciales están endeudados, la Nación está endeudada y algunos le reclaman aún mayor esfuerzo a lo que todos los días trajinan para ir al trabajo".
Frente a esta situación, instó a dar una discusión distributiva: "Desde que se fue Cristina Fernández de Kirchner de la Presidencia Argentina, nadie ha puesto más que los trabajadores y trabajadoras para sacar la Patria adelante. (...) Y es hora que el esfuerzo lo hagan los que más tienen y no aquellos que vienen siendo saqueados desde hace 10 años. Porque en la Argentina hay un problema de ingresos".
Vaca Muerta, soberanía de recursos y desregulación
El dirigente peronista puso foco en la paradoja de los indicadores macroeconómicos y la vida cotidiana de las familias. "Hoy la mitad del superávit comercial argentino se explica por Vaca Muerta, que está llegando al millón de barriles diarios. Sin embargo, tener la segunda reserva de shale gas, la cuarta de shale oil de petróleo en el país, pareciera que sólo sirve a manos extranjeras y a una crema de petroleras en Argentina y nada llega a la gente", disparó. En esa línea, remarcó que "Vaca Muerta debería representar uno de los ejes nodales para el desarrollo argentino, con gas barato para sus empresas, para que puedan producir, para que puedan crecer".
También cuestionó la alineación internacional de la administración nacional con Washington, calificando a la conducción actual como "entreguista y cipaya", y rechazó la enajenación de activos públicos: "Parece mentira que aún no se haya levantado la voz por la privatización de Aguas Argentinas, de AySA (...) Como también hicieron lo mismo con Profertil en YPF, una vergüenza lo que ha hecho este gobierno regalando Profertil".
Defensa de Cristina Kirchner, el espejo de Lula y el llamado a la organización
En otro tramo del discurso, Kirchner celebró el cumpleaños del mandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y repasó su trayectoria como ejemplo de resiliencia frente a la judicialización de la política.
Luego trazó un paralelo con la situación procesal de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, transmitió su saludo a la militancia: "Les traigo primero el saludo y el abrazo de ella. Los quiere, los extraña, quiere caminar con su pueblo, quiere caminar los barrios (...) para abrazar a los argentinos y argentinas castigados por un modelo económico agotado".
"Hoy Cristina puede ver y tiene muchas más restricciones que los genocidas que torturaron seres humanos", denunció sobre las condiciones impuestas por el sistema judicial. Sobre el armado político de cara al futuro, llamó a perder el miedo frente al poder económico: "Necesitamos dirigentes y dirigentas que tengan la experiencia (...) pero sobre todo que tengan el coraje, la decisión, el corazón de cuidar a los argentinos y argentinas. (...) Hay que romper la inercia conformista de los dirigentes con miedo y darle lugar a los compañeros y compañeras que tienen la voluntad de pasar por lo que haya que pasar para defender a la gente".
Hacia el cierre, asumió las críticas por la gestión del Frente de Todos, exigiendo la misma responsabilidad a las grandes corporaciones: "Nos hacemos cargo de Alberto Fernández y ese gobierno. (...) Y así como nos hacemos cargo de ese gobierno, es hora que los Saguier, los Magnetto y los Rocca se hagan cargo de Milei". Y concluyó con una apelación a la militancia: "No llegamos hasta acá para doblegarnos, no llegamos hasta acá para quebrarnos y aún así vengan degollando, no les vamos a aflojar un tranco de pollo (...). Mi único acuerdo es con ustedes, con los trabajadores y con las trabajadoras argentinas y con el pueblo argentino".