Javier Milei se reunió este jueves con Emmanuel Macron en el Palacio del Elíseo, en París, en medio de una visita con muchas reuniones con empresarios y funcionarios.
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El encuentro duró unos 40 minutos y, según la información oficial, tuvo como principales temas las inversiones francesas en la Argentina, la energía y la inteligencia artificial.
Pero, más allá de la foto con Macron, la jornada volvió a estar atravesada por uno de los principales argumentos que el Gobierno utiliza para mostrar su gestión: el ajuste.
Milei llevó su discurso del ajuste a Francia: reunión con Macron y una agenda dominada por las inversiones
Después de la reunión, Milei participó de un encuentro con empresarios, gobernadores y funcionarios argentinos y franceses.
Allí le preguntaron justamente por cómo consiguió sostener el superávit y por el recorte del gasto público. Como suele hacer, el Presidente volvió sobre el mismo relato: habló de la herencia recibida, del déficit y de los primeros meses de su gestión.
El Gobierno busca mostrar ese ajuste como uno de sus principales logros y, frente a los empresarios franceses, Milei volvió a presentarlo como la explicación de lo que considera una recuperación de la economía.
El problema es que, por ahora, buena parte de la agenda internacional del Presidente vuelve a quedar concentrada en promesas de inversiones y en la búsqueda de nuevos negocios.
En París se habló de energía, minería, agro, tecnología y de las posibilidades que ofrece Vaca Muerta, pero el encuentro con Macron no terminó con un gran anuncio que cambiara el escenario.
La reunión, además, se produjo en un momento particularmente incómodo para Macron. Francia se encuentra convulsionada por protestas y reclamos sindicales contra el fuerte programa de ajuste que impulsa el Gobierno francés.
Miles de personas salieron a las calles en rechazo a las medidas anunciadas, en un contexto de malestar por el costo de vida y los recortes.
Y ahí aparece una de las particularidades de la visita de Milei. Mientras el Presidente argentino utiliza el ajuste como bandera de su gestión, en Francia justamente las medidas de recorte generan movilizaciones y presión sobre el gobierno de Macron.
De todos modos, la Casa Rosada aprovechó la Argentina Week para mostrar a la Argentina como un país abierto a las inversiones.
Junto a Milei viajaron funcionarios, empresarios y gobernadores, que participaron de distintas reuniones destinadas a promocionar oportunidades en energía, minería, agro y otros sectores.
El Gobierno apuesta a que esos contactos se traduzcan en inversiones concretas. Por ahora, el balance de la jornada quedó más cerca de las reuniones, los discursos y las promesas que de anuncios económicos de impacto.
Milei consiguió la foto con Macron y volvió a defender su programa económico frente a empresarios extranjeros. Ahora queda la parte más difícil: que el discurso sobre inversiones y crecimiento termine convirtiéndose en resultados concretos dentro de la Argentina.