El gobierno de Brasil tomó una decisión inédita en la historia reciente de las relaciones bilaterales.
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La cancillería brasileña comunicó este martes al embajador argentino en Brasilia, Daniel Raimondi, que el vínculo con la Argentina quedará reducido al nivel de "encargado de negocios" y que el embajador Julio Bitelli no regresará a Buenos Aires por tiempo indeterminado.
La medida, que constituye la sanción diplomática más severa que Brasil aplicó alguna vez contra la Argentina en décadas, fue entregada por el canciller Mauro Vieira en el Palacio de Itamaraty junto con una protesta formal.
La decisión se tomó después de que el presidente Javier Milei reiterara en al menos cuatro entrevistas sus calificativos contra el mandatario brasileño, a quien llamó "ladrón", "corrupto" y "presidiario".
Fuerte sanción diplomática: Brasil rebaja el vínculo con Argentina y no repondrá a su embajador
"Tuvimos mucha paciencia, no contestamos, pero creemos que la reiteración de ofensas hacia el Presidente hacen inevitable esta decisión", comunicaron desde el gobierno brasileño al diario La Nación. segùn informó ese medio.
La frase resume el hartazgo de un gobierno que venía soportando las embestidas de Milei desde que el argentino viajó a San Pablo el 25 de julio para participar en la convención del Partido Liberal que lanzó a Flavio Bolsonaro como candidato presidencial.
El detonante final fue la seguidilla de apariciones mediáticas de Milei durante el fin de semana. En LN+, en Radio Mitre y en una entrevista en el streaming, el Presidente volvió a calificar a Lula de "ladrón" y justificó sus dichos argumentando que la condena al brasileño fue anulada por un "error administrativo" y no por una demostración de inocencia.
Pero Milei no se detuvo ahí. Este martes, en una nueva entrevista, aseguró que espera que "Brasil también se pinte de azul" y que "sacarse a los corruptos y chorros de encima siempre es bueno, sacarse a los zurdos de encima siempre es bueno".
También insistió con su teoría de que Lula intervino en las elecciones argentinas de 2023 para favorecer a Sergio Massa.
El gobierno brasileño interpretó estas declaraciones como una escalada deliberada. Según fuentes diplomáticas, la repetición de los ataques en cuatro oportunidades distintas confirmó que no existía voluntad de descomprimir el conflicto.
Una crisis que no tiene antecedentes
Brasil ya había llamado a consultas a su embajador el 26 de julio, un día después del acto de Milei en San Pablo. En ese momento, el embajador Bitelli viajó a Brasilia y se reunió con el canciller Vieira y con el propio Lula en el Palacio do Planalto.
El gobierno argentino, a través del canciller Pablo Quirno, intentó bajar el tono y abrió la posibilidad de que Bitelli regresara. Pero los nuevos insultos de Milei terminaron por sepultar cualquier expectativa de distensión.
La decisión de Brasil implica que la embajada en Buenos Aires quedará a cargo del Ministro Consejero Eduardo Uziel, un funcionario de menor rango. La medida también deja en el aire la continuidad del embajador argentino Raimondi en Brasilia, cuya permanencia dependerá ahora de la decisión que tome la Casa Rosada.