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Una denuncia por sobreprecios acorrala a uno de los funcionarios más cercanos a Milei

El presidente de Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, quedó envuelto en una crisis institucional tras denuncias por sobreprecios de más del 140% en el servicio de limpieza de Atucha. El escándalo, que incluyó presuntas presiones para “justificar” ofertas caras, ya provocó el desplazamiento de gerentes de confianza del funcionario. 

Domingo, 25 de enero de 2026 a las 23 03

Por Redacción

Domingo, 25 de enero de 2026 a las 23:03

La conducción de Nucleoeléctrica Argentina S.A. (NASA) atraviesa su momento más crítico tras la salida a la luz de una serie de irregularidades que salpican directamente a su presidente, Demian Reidel. El economista y físico, estrecho colaborador del presidente Javier Milei y exintegrante del Banco Central, se encuentra en el centro de una tormenta judicial y administrativa por presuntos sobreprecios en el servicio de limpieza de las centrales nucleares de Atucha.

El conflicto no solo expone un posible perjuicio millonario al Estado, sino que también revela una feroz interna dentro de una de las empresas estratégicas que el Gobierno nacional pretende privatizar parcialmente.

Reidel, apodado en el entorno oficialista como “Satanás”, enfrenta cuestionamientos por un proceso licitatorio que habría implicado un incremento de costos superior al 140% respecto a los valores históricos y contratos vigentes. La denuncia principal se enfoca en las tareas de higiene en áreas con riesgo radiológico en Atucha I y II, sectores donde la idoneidad técnica es tan crítica como la transparencia administrativa.

Irregularidades en el proceso y presiones internas

De acuerdo con la información que tomó estado público, la licitación estuvo marcada por cambios repentinos en los plazos y requisitos de admisibilidad, maniobras que habrían servido para reducir la competencia. De nueve oferentes originales, solo dos superaron el filtro técnico inicial.

Sin embargo, el proceso sumó una irregularidad mayor cuando la firma Limpiolux fue incorporada a la etapa de ofertas económicas sin haber pasado la evaluación técnica previa. Este movimiento generó un quiebre en la trazabilidad del expediente y disparó alarmas en las áreas de control.

La tensión llegó a su punto máximo cuando el gerente de planta de Atucha I-II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, elevó una presentación formal ante el Comité de Integridad.

En dicho documento, el funcionario advirtió sobre maniobras para “justificar” económicamente las ofertas más elevadas, además de señalar intentos de reformular informes técnicos ya cerrados y constantes presiones de sectores sin competencia directa en la materia. Ante la gravedad de los hechos, el directorio de la empresa estatal debió frenar la adjudicación y desplazar de sus cargos a Marcelo Famá y Hernán Pantuso, dos gerentes de extrema confianza de Reidel que habían sido designados por él mismo. 

Un esquema de contrataciones bajo sospecha

Este episodio parece ser parte de un patrón de gestión cuestionado. Previamente, la firma Distribón SRL ya había acudido a la Justicia Federal para impugnar otros procesos de contratación, alegando un direccionamiento basado en requisitos arbitrarios y plazos imposibles de cumplir para servicios de alta complejidad técnica. 

Hoy, el esquema de compras de Nucleoeléctrica se encuentra bajo la lupa judicial en un momento de extrema sensibilidad política. Mientras el Poder Ejecutivo impulsa la apertura del capital de la compañía al sector privado, estas denuncias por sobreprecios y falta de transparencia amenazan con socavar la confianza en la gestión de sus activos más sensibles.

El silencio de Reidel ante la escalada del conflicto y el apartamiento de sus hombres de confianza mantienen un clima de incertidumbre total en el sector nuclear argentino.

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