Un fin de semana de campo, un asado con amigos, una picada casera. Nada parece más inofensivo. Sin embargo, en la localidad cordillerana de El Hoyo, un caso positivo de triquinosis encendió las alarmas.
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Los profesionales de la salud animal confirmaron el contagio y ahora piden extremar los cuidados al comprar, vender o consumir productos porcinos.
La alerta apunta especialmente a los chacinados y embutidos artesanales, esos que se venden sin etiqueta ni origen garantizado.
La triquinosis no es una enfermedad nueva. Se produce por un parásito microscópico con forma de gusano, la Trichinella, que se aloja en los músculos de cerdos y animales salvajes como el jabalí, el puma o el pecarí.
En la Argentina, el principal foco de infección para los humanos sigue siendo el cerdo doméstico.
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Lo más riesgoso es subestimar al enemigo. El Ministerio de Salud fue claro al explicar los mecanismos de transmisión:“Las personas pueden contagiarse al consumir carne o derivados cárnicos, crudos o mal cocidos que contengan larvas del parásito vivas. La salazón y el ahumado tampoco matan al parásito, por lo que no son métodos seguros de prevención”.
Dicho de otro modo: una longaniza curada, un jamón crudo o una panceta ahumada pueden seguir siendo un peligro si la carne de origen no pasó por un análisis de laboratorio.
La cocción completa (hasta que la carne pierda el color rosado y alcance los 71 grados en su interior) es la única garantía en la cocina casera.
Los síntomas y el tratamiento
La enfermedad se manifiesta con fiebre, dolores musculares, diarrea, vómitos y una hinchazón característica en los párpados con picazón. Ante la aparición de estos síntomas, hay que acudir de inmediato a un centro de salud.
Existen medicamentos para tratar la infección en sus etapas iniciales, pero si las larvas ya se alojaron en los músculos, el daño puede ser irreversible. Los quistes pueden perdurar años, y los analgésicos apenas alivian el dolor.
Cómo prevenir
Las autoridades insisten en medidas simples pero efectivas. La primera: comprar siempre productos en comercios habilitados y verificar que las etiquetas correspondan a empresas autorizadas.
Nada de fiambrerías en la ruta ni ofertas en la feria. La segunda: cocinar bien la carne hasta eliminar todo resto rosado. Olvidarse de la salazón o el ahumado como métodos mágicos.
Para los criaderos rurales, la prevención pasa por el registro en el RENSPA, mantener los corrales limpios, sin roedores, y jamás alimentar a los cerdos con basura o restos de comida que puedan contener carne contaminada.