El histórico representante de Diego Maradona, Guillermo Coppola, brindó una entrevista a corazón abierto para la periodista de espectáculos Catalina Dlugi, en donde hizo una serie de confesiones a un mes del fallecimiento del astro futbolístico. 

 "Yo quise dejar en un momento la manija del cajón, porque había muchos familiares. El entierro fue netamente familiar: sobrinos, hermanas, un hermano -faltaba Hugo-, Claudia, las nenas -Dalma, Gianinna y Jana-, el otro hijo (Diego Jr) no había llegado por una cuestión de una enfermedad, Verónica Ojeda... O sea, era un grupo familiar. Y me dijeron: 'Nadie mejor que vos para llevar esa manija'", contó conmovido Coppola. 

Luego contó lo que pensaba en esos difíciles momentos: "Durante el trayecto, te juro, iba metiéndole insulto tras insulto. Le decía: 'Me fallaste'. Sentía que me había fallado, porque en las charlas de amigos, sobre todo en Cuba, donde estuvimos cuatro años bastante solos, yo le decía: 'El día que me lleves, acordate de pedir que sea alegre, que no me lloren, si nosotros celebramos la vida siempre, vivimos a lo grande, nos divertimos, vivimos buenas y malas, altas y bajas. No me abandones, llevame hasta el final'. Y él me decía: 'Quedate tranquilo, viejo'. Y lo llevé yo. ¡Lo llevé yo!".

"Me tocó a mí y lo viví. Agradezco a la familia toda, por más que hayan diferencias. Viví tratando de hacerle el bien. Repito: tuvimos buenas y tuvimos malas... El episodio de Punta del Este fue duro. Fue 20 años antes", recordó compungido.

Luego la conductora le consultó acerca de la versión de el "Turco" García, quien sostuvo que Maradon "se dejó morir". "Yo lo escuché al Turquito... Diego lo quería mucho. Es un tipazo. Un tipo que te habla a corazón abierto, que ha tenido dificultades, que las ha afrontado, que nunca ha negado sus problemas... Podía ser como él dice, pero más que una decisión propia creo que tiró mucho de la cuerda. Él dejó eso que tanto mal le hizo durante el recorrido de su vida, la droga, pero después vino el alcohol. Y cuando no era el alcohol, eran las pastillas y los psicofármacos. Él no tenía un límite. 'Comé una porción de pizza, no comas dos'. Y se comía cuarto. Era un chico caprichoso. Pero, ¿qué pasa?: yo tenía el tiempo, el timing, la mayoría de las veces. Porque, había entre nosotros un amor especial. Un entendimiento. Él sabía que yo sufría cuando lo veía mal. Y él quería que yo esté bien".

Por último, habló sobre sus enfrentamientos con Maradona y su decisión de no confrontar con él mediáticamente, explicó: "Pensá en el hombre que se enamora de una vedette y la ve en el puesto de diario con un broche con muy poca ropa en la tapa de una revista. A mí me pasó. Con la Yuyo [Amalia González] tuve una relación y tengo una hija hermosa, arquitecta, Barbarita. Pero yo la veía en la revista Playboy, en la revista Libre... ¡Yo no le podía poner una sotana! Si yo la conocí así. Después ella se la puso con los años... Con Diego me pasó lo mismo. Lo conocí contestatario, posesivo... Lo nuestro fue un gran amor. Me fui de al lado suyo y qué dijo: 'Me robó la plata de mis hijas'. Y, en realidad, él se sintió abandonado".

"De Rocío Oliva me dijo: 'Me enamoré de viejo'. Un día llegó a Ezeiza y la chica fue detenida. ¡La chica que él amaba! La había denunciado diciendo que le había robado unos aros, unos relojes", recordó.