Flybondi fue una de las grandes apuestas de la desregulación aerocomercial que el gobierno de Javier Milei impulsó como bandera. La idea era simple: menos control estatal, más competencia y vuelos más baratos para todos.
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La aerolínea low cost llegó al mercado con un discurso desafiante, prometiendo democratizar el cielo y sacarle terreno a Aerolíneas Argentinas.
Pese a que el gobierno libertario la señaló como un ejemplo del éxito del modelo, el resultado, hoy, es un desastre. La compañía opera actualmente con apenas dos aviones.
El resto de su flota, once aeronaves, permanece en tierra. Las causas son múltiples, pero todas apuntan a un mismo origen: la falta de control estatal y la ausencia de una política aerocomercial seria.
Flybondi vuela con dos aviones y deja a 350 mil pasajeros varados en un año
Entre el 1° de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026, Flybondi canceló más de 2.500 vuelos. Más de 350.000 pasajeros quedaron varados en aeropuertos de todo el país.
La consultora Adventus relevó los números, y las fuentes aeronáuticas confirman que la situación no tiene precedentes en la historia de la empresa.
Esta semana, la crisis llegó a un punto crítico. En Aeroparque Jorge Newbery, Flybondi operó con una sola aeronave. Realizó apenas cuatro vuelos y canceló otros doce.
Los pasajeros, una vez más, hicieron largas filas para reclamar. La impotencia se mezcló con la bronca. La empresa, mientras tanto, no ofreció soluciones concretas ni se hizo cargo de los pasajeros afectados.
Los números de puntualidad reflejan la gravedad de la situación. En mayo, Flybondi registró un índice de cumplimiento en horario del 26,64%. Es decir, tres de cada cuatro vuelos salieron tarde.
Lo más alarmante es que el 46,93% de los vuelos programados fueron cancelados directamente, ya que se trata casi de la mitad de ellos.
En contraste, Aerolíneas Argentinas y Jetsmart mantuvieron índices de puntualidad cercanos al 90% y cancelaciones por debajo del 1%. La brecha entre la empresa que prometía revolucionar el mercado y las aerolíneas tradicionales es abismal.
La causa principal de la crisis es financiera. Flybondi tiene once aviones fuera de servicio por problemas de mantenimiento y falta de pago de los contratos de leasing. Dos de esas aeronaves están varadas en México. Fueron enviadas para tareas de mantenimiento mayor, pero no pudieron regresar al país.
La deuda con los proveedores internacionales rondaría los 5,5 millones de dólares. La empresa no tiene capacidad de pago. Los aviones siguen allá, y acá los pasajeros, esperando.
Los especialistas del sector aeronáutico son categóricos: Flybondi necesita al menos 25 millones de dólares para recomponer parcialmente su operación.
Necesita pagar deudas, recuperar aviones y volver a poner en marcha una flota que hoy es un esqueleto. Pero ningún inversor quiere poner plata. El riesgo es altísimo. La confianza, evaporada.