Violenta represión en el Congreso: una fotógrafa recibió un disparo en la cabeza y está gravemente herida

La mujer trasladada al Hospital Argerich con traumatismo de cráneo y pérdida de conocimiento luego de recibir un impacto en la cabeza durante el operativo represivo.

Jueves, 06 de agosto de 2026 a las 21 06

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 06 de agosto de 2026 a las 21:06

La jornada de protesta en el Congreso terminó con un saldo que expone, una vez más, la cara más brutal del gobierno de Javier Milei.

Una fotoperiodista se encuentra grave luego de recibir un disparo en la cabeza durante el operativo represivo de las fuerzas de seguridad, que incluyó gases lacrimógenos, balas de goma y camiones hidrantes.

La Asociación de Reporteros Gráficos (ARGRA) confirmó que la profesional fue trasladada al Hospital Argerich con traumatismo de cráneo, tras perder el conocimiento y sangrar por el oído.

"No a la represión a la prensa y a la protesta. Una vez más, el gobierno de Milei reprime a quienes se manifiestan. Una reportera fue herida en la cabeza y decenas de trabajadores de prensa gaseados. Informar y protestar no es delito. Libertad a todos los detenidos", sostuvo ARGRA en un comunicado que refleja el hartazgo de un sector que vuelve a ser blanco de la violencia estatal

Una fotógrafa herida de gravedad por la policía durante la represión en la marcha al Congreso

Ya pasó antes. En marzo de 2025, el fotógrafo Pablo Grillo recibió un impacto de gas lacrimógeno en la cabeza durante una protesta similar y quedó con secuelas permanentes. Esta vez, la historia se repitió. La misma indiferencia de las autoridades. La misma violencia contra quienes cubren el conflicto.

“Es una paciente con traumatismo de cráneo, hay que llevarla y evaluarla, perdía sangre por el oído”, relató la médica del SAME, Mirta Romero, que la atendió en el lugar. 

El operativo represivo fue orquestado por el Ministerio de Seguridad, a cargo de Alejandra Monteoliva, que desplegó el habitual show de fuerza: más de 800 uniformados, gases, balas de goma y camiones hidrantes, incluso mientras la lluvia seguía cayendo.

Las imágenes del operativo son lamentables. Los efectivos dispararon balas de goma a la altura de los hombros, una práctica que maximiza el riesgo de herir en la cabeza y el torso, en medio de una movilización que era totalmente pacífica de un pueblo pidiendo por el cuidado de su país.

La represión se extendió más allá del Congreso: la policía avanzó sobre la Avenida 9 de Julio y Corrientes en contramano, una maniobra insólita que buscó acorralar a los manifestantes.

No conforme con eso, el operativo continuó hasta pasadas las 21, con detenciones y una escalada de violencia que recordó los peores momentos de violencia en los últimos años.

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