Bajo un temporal y con represión, miles marcharon al Congreso para frenar la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada

La convocatoria se mantuvo firme pese a las lluvias e incluso después de que el Gobierno retirara el capítulo de la Ley de Tierras.

Jueves, 06 de agosto de 2026 a las 18 13

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 06 de agosto de 2026 a las 18:13

El temporal no fue excusa. Pese a que desde la madrugada Buenos Aires amaneció bajo una ciclogénesis que trajo lluvia, granizo y un día gris, miles de personas se hicieron presentes frente al Congreso para decirle al Senado que la soberanía no se negocia.

Aunque el oficialismo había retirado el capítulo de la Ley de Tierras del proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, la convocatoria se mantuvo y la gente salió igual. "La patria no se vende", "la tierra no se vende, no se quema ni se desaloja", son los mensajes que más convocaron entre los manifestantes.

Los primeros en llegar, pasadas las 14, fueron los trabajadores del CEAMSE y del Sindicato de Trabajadores del Medio Ambiente. Con bombos y bombas de estruendo, las columnas fueron marcando presencia y sumando nuevos cuerpos.

Los excombatientes de Malvinas también se hicieron presentes, con banderas que reivindicaban la soberanía sobre las islas. "Las Malvinas son argentinas", se leía en carteles y remeras, en la misma tipografía que la bandera de la Selección.

La calle respondió en el Congreso pese al temporal: "la patria no se vende" 

El clima fue un protagonista más de la jornada. La lluvia no paró ni un segundo y el viento jugó en contra, pero los manifestantes se armaron como pudieron.

Sin importar la oscura e inestable tarde, la marcha fue creciendo. Jubilados, estudiantes, autoconvocados de todas las edades se fueron sumando.

La mayoría respondía a organizaciones peronistas, pero también había independientes que se acercaron para expresar su rechazo a un proyecto que consideran una entrega de los recursos nacionales.

Como era de esperarse, la jornada no terminó con tranquilidad. En un momento, la Policía comenzó a reprimir a cientos de manifestantes que se encontraban marchando, sin motivo alguno, generando fuertes incidentes y encontronazos.

Los efectivos de las fuerzas de seguridad desplegaron camiones hidrantes y dispararon balas de goma contra las personas. Las imágenes de los chorros de agua y la represión corrieron rápido en las redes, causando la indignación que ya convirtieron en moneda corriente.

Entre la multitud, un jubilado que habló con C5N no pudo contener su indignación y resumió lo que muchos sentían: "No estamos haciendo nada. Son unos hij*s de puta. Cada gas que tiran, es una jubilación. Denle de comer a los jubilados, en vez de tirar gas", dijo con la voz quebrada por la bronca mientras señalaba a los efectivos.

El reclamo del hombre, que no se movió de la manifestación aún con el mal tiempo y los chorros de agua que recibía, reflejó el hartazgo de quienes ven cómo el Estado gasta recursos en reprimir manifestaciones pacíficas. "No hay lío, no hay nada. La gente está gritando que no se vende el país, nada más", insistió, mientras lo rodeaban algunas otras personas.

"No pueden ser tan malparidos hij*s de puta. ¿Por qué? ¿Para qué tiran agua? Están tirando y está lloviendo", se preguntó, al no entender la lógica de una represión en medio de las lluvias.

Algunos autoconvocados decidieron retirarse, pero otros recién llegaban. Hubo recambio de gente: los que se iban eran reemplazados por los que seguían llegando.

El acto central estaba pactado para las 18. Sobre un escenario, se espera la lectura de una carta a cargo de personalidades como Maite Lanata, Charo López, Juan Solá, Jazmín Stuart y el Premio Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel.

Música folklórica acompañó la espera mientras el escenario terminaba de prepararse. La lluvia y la represión no lograron que se suspendiera. La resistencia siguió firme, mientras el Senado, puertas adentro, debate las leyes que la calle está rechazando.

Nota en desarollo.

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