El crecimiento de la flota de Waymo en el condado de Los Ángeles estuvo acompañado por un aumento de los choques reportados: pasaron de 69 en 2024 a 219 en 2025. Sin embargo, esa cifra no permite establecer por sí sola un deterioro de la seguridad, porque también aumentó la circulación de los vehículos. Los registros oficiales recopilados por el California Autonomous Vehicle Crash Dashboard y analizados por Los Angeles Times muestran que predominan los episodios leves, mientras la compañía informa una reducción de los accidentes por milla recorrida.
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Más incidentes, en su mayoría sin lesiones aparentes
De los 186 choques registrados en 2026 hasta el 5 de octubre, poco más del 80% no dejó lesiones aparentes, un 15% incluyó posibles heridas y menos del 1% involucró una lesión grave presunta. En 82 casos, el robotaxi estaba detenido y, en otros 65, circulaba en línea recta. Además, 149 incidentes involucraron a automóviles particulares, 11 a camiones pesados y dos a vehículos de emergencia. Estos datos describen las circunstancias de los hechos, pero no determinan la responsabilidad de los participantes.
La relación entre accidentes y kilómetros recorridos ofrece otra perspectiva. Según Waymo, su indicador pasó de unos 57 choques por millón de millas en 2023 a menos de seis en 2026. Para Los Ángeles, la empresa informó 67 millones de millas recorridas sin accidentes con heridos graves ni muertes y calculó que, en una distancia equivalente, conductores humanos habrían protagonizado 11 siniestros con lesiones graves. Esa comparación corresponde a una estimación de la compañía; tampoco constituye una comprobación independiente su proyección de que el sistema evitó lesiones a 841 personas.
Los límites de las comparaciones y el reclamo de las ciudades
El investigador Matthew Raifman, de la Universidad de California en Berkeley, consideró probable que los vehículos autónomos sean más seguros que los conductores humanos en muchas de las condiciones donde actualmente operan. Aclaró, sin embargo, que los resultados corresponden a áreas delimitadas y entornos generalmente de clima moderado. William Riggs, de la Universidad de San Francisco, también señaló avances en los sistemas de mejor rendimiento, aunque advirtió que la evidencia todavía resulta insuficiente para extender esa conclusión a toda la industria, que utiliza distintos sensores, programas y criterios de clasificación.
La expansión también abrió disputas por el control municipal de los servicios, su comportamiento ante emergencias y el funcionamiento de los depósitos. El Concejo Municipal de San Diego pidió al estado facultades para decidir cómo y cuándo pueden operar los robotaxis, una competencia que actualmente conserva la Comisión de Servicios Públicos de California. Culver City estableció reglas para cargar, guardar y limpiar las flotas, mientras Santa Mónica cuestionó judicialmente instalaciones de Waymo por el ruido. El desafío será comprobar si la reducción de la siniestralidad por distancia recorrida se mantiene cuando los servicios alcancen más ciudades y condiciones de circulación.
