Luego de una muy larga espera de más de 10 años, idas y vueltas, finalmente se confirmó que una de las series más aclamadas de los últimos años, The Night Manager, tendrá una segunda temporada.
Tom Hiddleston vuelve a ponerse el traje de Sr. Pine y vuelve a protagonizar esta producción basada en la novela de espionaje de John Le Carré.
La trama se centrara 8 años luego de lo sucedido en la primera temporada y se estrenará este domingo 11 de enero en la plataforma de Prime Video.
Tom Hiddleston vuelve a The Night Manager para reencontrarse con una identidad compartida. Así se lo dejó claro John le Carré (creador de la novela original) desde el inicio, cuando le escribió una frase que funcionó como pacto creativo: “Bueno, Tom, a esta altura ya habrás adivinado que Jonathan Pine soy yo y ahora tiene que ser vos.” Desde ese momento, Pine dejó de ser un rol para convertirse en una extensión personal.
Ese vínculo con Le Carré estuvo atravesado por largas conversaciones sobre el mundo, la política y la identidad nacional. Hiddleston recuerda su lucidez y su desencanto: “Tenía miradas extraordinarias sobre lo que estaba pasando en el mundo. Había sido espía y había visto detrás del telón. Todavía creía profundamente en su país y en lo mejor de él. Le entristecía ver cómo esas cosas se denigraban”.
El paso del tiempo es central: “Fueron diez años largos: cinco primeros ministros, tres presidentes —uno de ellos dos veces—, una pandemia, conflictos internacionales incontables, fragmentación, incertidumbre…” En ese contexto, Hiddleston plantea la pregunta que atraviesa el regreso de la serie: “Todos sabemos que los espías existen, que patrullan los límites de nuestra realidad. Pero, ¿qué pasa si esas personas empiezan a preguntarse qué están defendiendo? ¿Qué es la Gran Bretaña que representa ese servicio?”
Antes de aceptar volver a encarnar a Jonathan Pine, el actor se impuso una condición personal: “Esto tiene que ser más grande, más valiente, más profundo, más expuesto. Tenés que arriesgar más. Tenés que dar más. Va a costar más física y emocionalmente, y va a valer la pena”. El tiempo también aparece cuando habla de sí mismo y ante la pregunta por la edad, responde: “Sí, definitivamente estoy en mis cuarenta y pico.”
Esa claridad no siempre estuvo. Hiddleston reconoce que durante años vivió cumpliendo expectativas ajenas: “Cuando era joven, hacía constantemente lo que me decían que tenía que hacer. Me enredé en mil nudos, personal y profesionalmente. En un momento fue: Tom, reaccioná. Andá hacia lo que de verdad te interesa. Sacá de tu vida a la gente que no te hace sentir bien. Tratá de dejar de complacer a todo el mundo.”
El éxito y la exposición lo obligaron a hacerse preguntas incómodas: “De repente empezás a mirar tus elecciones de otra manera y a preguntarte qué querés hacer con tu tiempo y tu energía. Enfrentar esas cosas fue muy desafiante y doloroso, pero también transformador. Todos los errores, todas las metidas de pata, todos esos momentos en los que dijiste o hiciste lo incorrecto.”
La mirada ajena dejó de ser una amenaza para convertirse en disciplina interna: “Estoy agradecido por ese escrutinio, porque generó en mí una verdadera autodisciplina. Todos tienen derecho a opinar, pero tenés que ser muy riguroso con tu propia opinión sobre vos mismo. Eso es lo que te mantiene a flote en aguas agitadas.”
Frente a esa intensidad, Hiddleston valora lo cotidiano: “Pensé: esto es perfecto. Una noche ideal. El perro en mi regazo. Todos acá. Me sentí muy feliz de estar juntos, de ser manada. Amo mi vida ordinaria y me gusta esa parte mía que es realmente común.”
La idea de redención atraviesa tanto a Pine como a otros personajes de su carrera. “Todavía me resulta profundamente emocional la idea de tener una segunda oportunidad. Supongo que quiero eso para todo el mundo. Para convertirse en alguien distinto, con un final diferente, tuvo que hacer las paces con lo que hizo.”
Al hablar de Jonathan Pine, vuelve a la fragilidad que Le Carré le imprimió desde el origen: “Ese chico que solo necesita que las cosas sean estables, que quiere que su madre se quede y que su padre diga la verdad. Creo en la bondad de Pine. Y, en general, creo en la bondad de las personas y de las cosas.”
Para finalizar, después de años de exposición, dudas y búsqueda, Hiddleston expresa: “Me llevó mucho tiempo, pero creo que hoy sé cuál es mi centro. Al menos, eso espero.”
