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No debió existir: La macabra coincidencia de Dream Theater con el atentado a las Torres Gemelas

La icónica banda se presentará en el Movistar Arena y te contamos una de las historias más oscuras de la historia de la música.

Viernes, 10 de abril de 2026 a las 17 39

Por Cristopher Martínez

Viernes, 10 de abril de 2026 a las 17:39

El viernes 24 de abril, Dream Theater regresará a Buenos Aires en el marco de su gira por Latinoamérica, aterrizando una vez más en el Movistar Arena. Será una cita histórica donde la banda presentará su aclamado nuevo álbum, Parasomnia, repasará todos sus grandes clásicos y cumplirá el anhelo de sus fans al tocar por primera vez en el país "A Change of Seasons", su épica pieza de casi 24 minutos. Sin embargo, más allá de su virtuosismo actual, la trayectoria de la banda está marcada por hitos que exceden lo musical, incluyendo algunos que rozan lo inexplicable.

Uno de estos momentos se adentran en el terreno de lo macabro, y es lo que ocurrió con el grupo el 11 de septiembre de 2001. Mientras el mundo cambiaba para siempre bajo los ataques terroristas en Estados Unidos, la banda lanzaba al mercado un álbum cuya portada parecía predecir, con una exactitud aterradora, la tragedia que se desarrollaba en tiempo real. Este suceso, que supera cualquier caso de censura previa en la historia del rock por su carga profética.

Una portada profética y una fecha maldita

El álbum en cuestión era "Live Scenes from New York", un ambicioso set triple grabado un año antes, el 30 de agosto de 2000, en el Roseland Ballroom de Nueva York. El disco capturaba la energía de la banda en su mejor momento, interpretando íntegramente su obra maestra Metropolis Pt. 2: Scenes from a Memory.

Sin embargo, el contenido musical pasó a un segundo plano debido al arte de tapa. Diseñado por Thirteen Graphic Design, el concepto original buscaba homenajear a la "Gran Manzana" mezclando elementos clásicos de la banda. La imagen mostraba el icónico "Majesty Symbol" y un corazón ardiendo (referencia clara a Images and Words), pero transformado en una manzana envuelta en llamas. El problema fue el fondo: una ilustración del skyline de Nueva York donde las Torres Gemelas aparecían directamente devoradas por el fuego que emanaba del logo.

Lanzar un disco con esa imagen precisamente el 11 de septiembre de 2001 fue, en palabras de la propia banda, una "coincidencia que da náuseas".

La reacción de Dream Theater: Del shock a la retirada

Para los miembros de la banda, que son nativos de Nueva York y residentes de la zona, el impacto fue doble. Mike Portnoy, baterista del grupo en aquel entonces, recuerda despertarse esa mañana con las noticias y sentir un vacío en el estómago al conectar los puntos.

"Estábamos en un hotel en el centro de Manhattan... cuando vimos lo que pasaba y luego miramos la portada de nuestro disco que salía ese mismo día, fue una sensación de náuseas indescriptible. Fue una de las coincidencias más horribles de la historia. Cuando finalmente regresé a trabajar a la ciudad unos días después para seguir mezclando nuestro próximo álbum, el silencio era ensordecedor. Había una tristeza y un silencio casi absoluto flotando por las calles de Manhattan".

La reacción de la banda y del sello discográfico Elektra fue inmediata. Apenas comprendieron la magnitud del desastre, ordenaron retirar todas las copias de las tiendas de forma masiva. No había espacio para el marketing ni para explicaciones artísticas; la imagen era demasiado dolorosa. Aun así, el sistema de distribución ya había hecho su parte y algunas copias llegaron a venderse en las primeras horas de la mañana o en preventas. Esas unidades ahora son objetos de culto para coleccionistas, alcanzando precios astronómicos en el mercado de segunda mano.

El testimonio de Jordan Rudess y el peso del arte

Para el tecladista Jordan Rudess, la experiencia fue surrealista. Lo que debía ser la celebración del lanzamiento más importante de su carrera hasta ese momento se convirtió en un luto nacional y personal.

"Pasar de la emoción de un lanzamiento tan importante a ver la realidad de lo que estaba sucediendo en nuestra ciudad y darte cuenta de que nuestro arte lo reflejaba de una manera tan oscura fue muy difícil de procesar", explicó Rudess. Es importante destacar que el fuego en la portada originalmente representaba la pasión y el corazón vibrante de la ciudad, no una explosión, pero el contexto lo cambió todo.

A pesar del estigma de su lanzamiento, "Live Scenes from New York" es, musicalmente hablando, una joya del género. Con más de tres horas de música, incluye versiones definitivas de clásicos como "A Change of Seasons" y "Learning to Live".

El álbum finalmente fue relanzado con una portada sobria, eliminando cualquier rastro del skyline en llamas. Hoy, a más de dos décadas de aquel fatídico martes, el disco permanece como un recordatorio de cómo el arte, a veces de forma inexplicable y trágica, puede llegar a imitar a la vida de la manera más impensada.

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