El impacto del ajuste macroeconómico sobre el consumo interno se profundizó durante el mes de abril de 2026. Un exhaustivo informe elaborado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia encendió alarmas al revelar que el gasto familiar consolidado se ubicó un 18% por debajo del promedio registrado en 2023.
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La investigación, que analiza de manera directa las transacciones en términos reales de tarjetas de crédito, débito y las operaciones de la billetera virtual Cuenta DNI, confirma que la persistente trayectoria descendente del consumo no encontró un piso de reactivación.
De acuerdo con el estudio de la entidad financiera bonaerense, el principal factor detrás de este retroceso es el estrangulamiento del ingreso disponible de los hogares, entendido como el remanente de dinero que le queda a los trabajadores tras cubrir sus costos fijos esenciales.
La dinámica actual expone una fuerte restricción presupuestaria: mientras el dinero destinado a la subsistencia básica se reduce, el pago de obligaciones tributarias y de servicios públicos aumentó su participación dentro del gasto bancarizado total, pasando del 3,8% al 4,9% en el último año.
Tarifas en alza y derrumbe en los supermercados
La devaluación del poder de compra responde a que los precios de los gastos fijos e indexados corren por encima de la inflación general. Un relevamiento de la consultora Equilibra reflejó esta asimetría al señalar que, mientras la inflación de marzo se ubicó en el 3,4%, los costos fijos indexados saltaron un 5,1%.
Esta brecha se consolidó en mayo según datos del Observatorio de Tarifas y Subsidios IIEP (UBA-Conicet), que informó que la canasta de servicios públicos promedio para un hogar sin subsidios en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) trepó un 17,5%, alcanzando los $249.834 mensuales.
Esta devaluación indirecta del salario impactó de lleno en los consumos de primera necesidad. Ante la obligación de abonar las facturas de servicios para evitar cortes, las familias recortaron sus gastos de alimentación y esparcimiento.
Los datos oficiales del Indec ratifican este diagnóstico recesivo: durante el último período auditado de marzo, las ventas en los supermercados registraron una baja interanual del 5,1%, mientras que el desplome en los autoservicios mayoristas fue del 7,2% y en los grandes centros de compras (shoppings) la contracción llegó al 13,3% en comparación con el año anterior.