Mayo no arranca con buenas noticias para los bolsillos argentinos. El quinto mes del año trae una catarata de aumentos en nafta, luz, gas, agua, transporte, prepagas y alquileres, en medio del ajuste que impulsa el gobierno de Javier Milei.
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La inflación había mostrado una leve desaceleración en abril, pero la acumulación de subas en servicios y combustibles amenaza con volver a acelerar los precios.
El contexto económico sigue siendo crítico. El gobierno libertario mantiene su meta de superávit fiscal a cualquier costo, y los aumentos de tarifas y combustibles son una de las herramientas para recaudar sin emitir.
Mientras tanto, los salarios pierden contra la inflación y los sectores populares son los más castigados. La promesa de que el ajuste lo pagaría “la casta” se diluye mes a mes: los que pagan son los trabajadores que toman el colectivo, llenan el tanque o abren la factura del gas.
Llega mayo: qué servicios y productos suben desde esta semana en el país
En los combustibles, el Gobierno autorizó a través del decreto 302/2026 un aumento del 0,5% promedio en los impuestos a la nafta y el gasoil. La decisión responde a la necesidad del Ministerio de Economía de recaudar para sostener el superávit fiscal, en un contexto donde el petróleo ya ronda los US$ 110 por barril.
Las petroleras podrían trasladar el costo al surtidor en los próximos días. Se espera que las naftas aumenten alrededor de un 0,5% en promedio, aunque el impacto final dependerá de cada empresa.
El gasoil, fundamental para el transporte de cargas y el agro, también se verá afectado. Esto tendrá un efecto dominó en el resto de los precios de la economía, porque todo lo que se mueve en camión se encarecerá.
Los servicios públicos también se encarecen. El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) autorizó una suba del 5,6% en las tarifas de gas natural, justo en el primer mes de frío. La medida impacta de lleno en los hogares que ya empezaron a usar la calefacción.
Por su parte, AySA aplicará un incremento del 3% mensual desde mayo hasta agosto. Así, la tarifa promedio de agua y cloacas trepará a casi $30.000 antes de impuestos nacionales, provinciales y tasas municipales.
En ambos casos, el gobierno argumenta que las subas son necesarias para reducir los subsidios y ordenar las cuentas fiscales. Pero los usuarios, otra vez, son los que ponen la plata.
En el transporte, los colectivos que circulan solo por CABA o la provincia de Buenos Aires subirán 5,4%. El subte porteño también aumentará el mismo porcentaje y llegará a $1.490 por viaje con SUBE registrada.
Las líneas nacionales (las que cruzan la General Paz) mantienen sus tarifas por ahora, pero el esquema es insostenible. Las empresas vienen reclamando aumentos por la suba del gasoil y la falta de subsidios.
El combo de aumentos en el transporte golpea directamente a millones de laburantes que dependen del colectivo o el subte para ir a trabajar. Cada vez sale más caro llegar al empleo.
Las empresas de medicina privada confirmaron aumentos por encima del 3% para mayo. Las prepagas habían desacelerado sus subas en los últimos meses, pero ahora retoman la senda alcista.
Los alquileres ajustados por el Índice para Contratos de Locación (ICL), que aún rigen para contratos firmados antes de la ley actual, treparán alrededor del 33,3%. Es un golpe durísimo para quienes están pagando un alquiler viejo.
Tanto las prepagas como los alquileres son dos rubros que pesan fuerte en el presupuesto familiar. Con los salarios estancados, estos aumentos se vuelven imposibles de afrontar para muchos.
En la Ciudad de Buenos Aires, el gobierno de Jorge Macri aplicó una suba del 28% en el costo de la Verificación Técnica Vehicular (VTV). La tarifa arranca en casi $100.000 para automóviles particulares.
El aumento se suma a la lista de servicios que encarecen mayo. Los conductores no tienen otra opción que pagar porque la VTV es obligatoria para circular.
El cuadro es desolador: todo sube, los salarios no acompañan y el gobierno insiste en que el ajuste no genera pobreza. Mayo arranca con la factura en la mano y el bolsillo cada vez más vacío.