Viajar en avión será significativamente más caro a partir de finales del próximo mes. A través de la Resolución 258/2026 publicada este martes en el Boletín Oficial, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) dispuso una actualización en la tasa de seguridad de la aviación, un cargo que impactará de forma directa en el precio final de los pasajes de cabotaje, regionales e internacionales a partir del 28 de mayo.
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El salto más drástico se dará en los vuelos domésticos, donde la tasa pasará de los actuales $20 a $6.500. En el segmento internacional, el valor subirá de US$8 a US$9, mientras que para los destinos regionales el incremento llevará el cargo de US$4,42 a US$5. Según fuentes oficiales, esta recomposición busca alinear el financiamiento del sistema con las exigencias operativas actuales y los estándares internacionales de seguridad operacional.
Inversión en tecnología y emergencias aeroportuarias
Desde el organismo justificaron que la recaudación de esta tasa tiene como destino específico la modernización y el fortalecimiento de la infraestructura crítica en los aeropuertos de todo el país. Entre los puntos clave que se financiarán con este aumento se destacan:
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Servicio de Salvamento y Extinción de Incendios (SSEI): Modernización de equipos clave para la respuesta ante emergencias.
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Seguridad Operacional: Mejora de infraestructura y adquisición de tecnología para la supervisión y control del tráfico aéreo.
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Capacitación: Fortalecimiento del capital humano y mejora de los procesos de fiscalización y vigilancia.
Presión sobre el costo de los pasajes
Este ajuste se suma a la presión tarifaria que ya venía registrando el sector. Recientemente, Aerolíneas Argentinas implementó un recargo temporal por combustible debido a la volatilidad del petróleo tras el conflicto en Medio Oriente, con adicionales que llegan a los $7.500 por tramo en cabotaje y hasta US$50 en rutas internacionales.
Con la nueva actualización de la ANAC, el componente impositivo y de tasas vuelve a ganar peso en la estructura de costos para el consumidor final. El Gobierno defendió la medida como un paso necesario hacia la normalización del sistema, asegurando que las tasas deben guardar relación directa con los costos reales de los servicios que financian para evitar desfinanciamientos que pongan en riesgo la seguridad de los pasajeros.