La aparición de Facundo “Jagger” Herrera comenzó a ocupar un lugar destacado dentro del segundo ciclo de Rodolfo Arruabarrena como entrenador de Boca. El juvenil recibió oportunidades en la defensa y respondió con actuaciones que le permitieron sostenerse como una alternativa para la zaga central, pese a contar con una experiencia todavía limitada en el primer equipo.
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El defensor disputó solamente tres encuentros desde el comienzo, pero mostró seguridad para intervenir en situaciones exigentes y personalidad para asumir responsabilidades. Su rendimiento adquirió mayor relevancia por las necesidades de un plantel que afronta una triple competencia y requiere ampliar la cantidad de futbolistas disponibles para mantener la rotación durante la temporada.
Seguridad defensiva y capacidad para jugar con la pelota
Herrera se destacó por la atención en la marca, la velocidad para corregir su posición y la tranquilidad para resolver cuando recibía la pelota. Esas cualidades le permitieron ganar confianza dentro del equipo y despertar expectativas entre los seguidores de Boca, aunque su proceso recién comenzaba y todavía debía sumar continuidad en la máxima categoría.
La presencia del zaguero también reflejó la decisión de Arruabarrena de incorporar jugadores surgidos de las divisiones juveniles a la estructura principal. En el caso de Herrera, sus primeras actuaciones dejaron señales positivas para un puesto que demanda concentración, fortaleza en los duelos y precisión en la salida. Su condición de defensor zurdo agregó otra característica valorada para la conformación de la última línea.
Mouzo lo proyectó hasta la Selección Argentina
Roberto Mouzo, dueño del récord de presencias con la camiseta de Boca, remarcó que el juvenil permanecía atento durante la marca y se movía con rapidez tanto frente al rival como con la pelota. El histórico marcador central también destacó el manejo de su pierna izquierda y sostuvo que los futbolistas capaces de aprovechar esa condición contaban con una cualidad especial.
Mouzo comparó la imagen de Herrera, por sus rulos y el cabello largo, con los jugadores de otras épocas y señaló que le recordaba a Alberto “Conejo” Tarantini, campeón mundial en 1978. Además de recomendarle constancia en los entrenamientos, expresó su deseo de que permaneciera durante varios años en el club y consideró que tenía condiciones para llegar a la Selección Argentina. Según afirmó, Lionel Scaloni ya debería estar observando su evolución.