El anuncio de inversiones por US$1.500 millones de Aeropuertos Argentina para Ezeiza, Aeroparque y el interior del país suena a una gran noticia para el sector.
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Sin embargo, detrás de las cifras millonarias, hay detalles que el comunicado oficial no destaca tanto.
El plan, acordado con el Organismo Regulador del Sistema Nacional de Aeropuertos (ORSNA), contempla dos terminales nuevas en Ezeiza, un espigón en Aeroparque y mejoras en 33 aeropuertos.
Las obras incluyen más de 60.000 metros cuadrados de nueva infraestructura.
Ezeiza tendrá dos nuevas terminales y Aeroparque ampliará su capacidad: los detalles del plan
¿De dónde sale la plata? Según la empresa, se financiará con aportes propios y con recursos del Fideicomiso de Fortalecimiento del Sistema Nacional de Aeropuertos (FFSNA).
Ese fondo se nutre de la tasa que pagan los pasajeros cada vez que usan las terminales. Es decir, el viajero es el que termina pagando la modernización.
El proyecto forma parte del acuerdo de extensión de la concesión por 35 años. No es una inversión espontánea del Gobierno actual, sino un compromiso que ya estaba pactado con la empresa.
El anuncio llega en un contexto donde la aviación comercial argentina sigue dando señales de crisis. Esta misma semana, Flybondi pidió su concurso preventivo de acreedores.
Al mismo tiempo que Milei promete cielos abiertos y celebra inversiones a futuro, las aerolíneas locales se caen a pedazos y los pasajeros siguen pagando la infraestructura con cada pasaje que compran.
La modernización es necesaria, pero vale preguntarse quién la paga y cuándo se verá reflejada en la experiencia de volar.