La vuelta a clases llega este año con una presión renovada sobre los presupuestos familiares. En un escenario de consumo cauteloso y precios que no terminan de estabilizarse, el costo de la canasta escolar registró subas de hasta 15% interanual, con incrementos más marcados en útiles y artículos de tecnología. Según el relevamiento de Focus Market para Naranja X, equipar a un alumno de primaria puede demandar hasta $243.000, mientras que para la secundaria el gasto puede superar el $1.100.000 si se incorpora el componente digital.
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Para el nivel primario, los útiles lideran las subas: un set básico alcanza los $42.637 (un 24% más que en 2025) y un guardapolvo recto promedia los $37.849. Sin embargo, la brecha de precios se dispara con los accesorios:
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Mochilas: Una de tiras básica cuesta $20.999, pero una de carro con licencia puede llegar a los $133.924.
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Cartucheras: Los valores oscilan entre los $19.000 (cierre simple) y los $28.300 (dos pisos con personajes).
El "Kit Tecnológico": El nuevo estándar de la secundaria
En el nivel medio, la canasta básica de útiles se sitúa en $95.592, un 15% arriba del año pasado. Pero el verdadero impacto financiero aparece con la digitalización del aprendizaje. Un kit integrado por una notebook de 15 pulgadas, impresora láser, auriculares y servicio de internet de 300 MB eleva el gasto a $1.115.597. Si a esto se le suma un smartphone ($419.999) y el abono móvil ($25.697, con un alza del 32%), el presupuesto escolar se transforma en una inversión de capital de largo plazo para las familias.
Damián Di Pace, director de Focus Market, define este momento con precisión: “El comienzo de clases funciona como un termómetro del consumo masivo porque concentra en pocas semanas decisiones de compra que combinan necesidad, presupuesto y financiamiento”.
El Consumidor Estratega: Del crédito al débito
El cambio más profundo se observa en la conducta de compra. Existe una mayor fragmentación entre lo indispensable y lo aspiracional. Febrero sigue siendo el mes clave, pero ha perdido peso: del 42% de preferencia en 2025 cayó al 36%. En contraste, crece la tendencia de comprar apenas una semana antes del inicio (24%) o adelantar ítems en diciembre (14%).
Desde Naranja X señalan que se observa una “mayor cautela y ajuste fino del gasto”, manifestada en compras escalonadas y una comparación exhaustiva de formatos (combos vs. individuales). Este "modo estratega" también alteró el uso del plástico:
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Tarjeta de Crédito: Sigue liderando con el 34%, aunque cayó 6 puntos frente al año pasado.
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Billeteras Digitales: Se consolidan en el 28%.
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Tarjeta de Débito: Es la gran ganadora, pasando del 13% al 20%, desplazando al efectivo en la búsqueda de control y trazabilidad.
Tácticas de supervivencia: El "Carrito Inteligente"
La CEO de Trendsity, Mariela Mociulsky, describe una activación “más táctica y escalonada” del consumo. Las familias ya no resuelven todo en una sola visita al supermercado o librería; ahora lo hacen por capas. Se priorizan los artículos de "uso seguro" (útiles básicos y guardapolvos), mientras que mochilas y cartucheras quedan sujetas a la negociación de marcas o, incluso, a estirar la vida útil del equipo del año anterior.
“Muchas familias postergan y van resolviendo por capas, en función de promociones, cuotas, reintegros y precio del momento”, explica Mociulsky. Esta fragmentación permite que el gasto no se concentre, facilitando el manejo del flujo de caja mensual. En este proceso, el éxito de la compra depende del armado de un “carrito inteligente”, que mezcla primeras marcas con alternativas económicas y aprovecha los beneficios específicos de cada medio de pago.
En definitiva, la vuelta a clases 2026 no solo mide la capacidad de compra, sino la resiliencia y astucia de un consumidor que, en palabras de Di Pace, entiende que “la planificación gana peso en la decisión final” para optimizar cada peso sin resignar el entusiasmo de los más chicos por el nuevo ciclo escolar.