La noticia la dieron ellos mismos, en un video que subieron a las redes. Rubén Acosta y Berenice Blanco, la pareja que está junta desde hace 23 años y que hace ocho abrió la librería "En el viento libros" en Mendoza 2620, casi Amenábar, anunciaron que el próximo 29 de agosto bajan la persiana para siempre.
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"Llegó el día que no queríamos que llegue", dijeron. Y la frase no fue un recurso retórico. Fue la constatación de una realidad que viene golpeando hace meses.
Las ventas se desplomaron más del 60%. Los costos, en cambio, no pararon de subir. La ecuación, dicen, se volvió inviable.
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Rubén lo explica con números que duelen. Hace dos años, necesitaban vender 300 libros por mes para cubrir los gastos de la librería, el alquiler de su casa y los servicios, y además poder vivir.
Hoy, para pagar lo mismo, tendrían que vender 600 ejemplares. Pero apenas llegan a 150. La brecha es tan grande que ya no hay margen para seguir remando.
Para sostener el sueño, hicieron lo que cualquier comerciante de barrio haría: recortaron hasta los huesos. Dejaron de alquilar su propia vivienda y se mudaron a una casa prestada. Redujeron gastos que antes daban por descontados. Pero ni así alcanzó.
Desde diciembre del año pasado, empezaron a acumular deudas que hoy rondan los 30 millones de pesos. Pidieron prestado a cuatro personas, sacaron préstamos en dos bancos, recurrieron a billeteras virtuales. Fue un desesperado intento por mantener el negocio a flote que terminó naufragando.
"Vas recurriendo al endeudamiento para poder llegar, pero termina siendo inviable la ecuación", resume Rubén. Y agrega una frase que retrata el momento que vive el país: "La gente, si tiene 50 mil pesos, va al supermercado y no a comprar un libro". Ese es diagnóstico.
Hasta el 29 de agosto, la librería estará en liquidación. Libros infantiles desde 5 mil pesos, promociones de un ejemplar por 20 mil o tres por 45 mil.
Después del cierre, piensan mantener una plataforma online y sumar libros usados, con un modelo que requiera menos capital y reduzca los costos fijos. Pero el local físico, ese espacio que fue su proyecto de vida durante ocho años, ya no estará más.
El cierre de "En el viento libros" es parte de una ola que no para de crecer. Las librerías de barrio, como tantos otros comercios, están desapareciendo.
Así los dueños, como Rubén y Berenice, se van con deudas, con la sensación de haberlo intentado todo, y con la certeza de que el país que los vio nacer ya no es el mismo.