El gobierno de Javier Milei llegó al poder prometiendo una motosierra contra el gasto público y un plan para formalizar la economía. Pero los datos del Observatorio Económico Social de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) muestran otra realidad.
Te puede interesar
La informalidad laboral trepó al 44,2% en el primer trimestre de 2026, un incremento de 2,1 puntos porcentuales respecto del año anterior. El trabajo precario avanza, y con él, la pobreza.
El estudio revela una relación directa entre informalidad y pobreza. El 34,3% de los trabajadores informales vive en hogares pobres, casi tres veces más que el 10% de los trabajadores formales.
En indigencia, la brecha es aún mayor: el 5,2% de los informales está en esa situación, frente al 1,2% de los formales. El empleo, por sí solo, ya no garantiza salir de la pobreza. Y el gobierno no hace nada para cambiarlo.
La informalidad laboral crece en el gobierno de Milei y afecta a mujeres y jóvenes: los detalles
Uno de los datos más preocupantes es el impacto sobre los jóvenes. La formalidad entre quienes tienen entre 19 y 25 años cayó de 43,5% en 2016 a 34,8% en 2026.
Esa caída, que se profundizó en los últimos años, expulsa a una generación completa del empleo registrado y la empuja a la precariedad. Condenándolos a ingresos bajos y sin protección social.
La brecha de género también se amplió. En 2016, la diferencia entre varones y mujeres en términos de informalidad era de apenas 1,2 puntos porcentuales.
Diez años después, llegó a 6,2 puntos. El trabajo por cuenta propia creció, pero las mujeres son las que más engrosan esa categoría. En 2016, representaban el 34,1% de los cuentapropistas; en 2026, el 41,5%. Son empleos precarios, sin obra social, sin vacaciones, sin antigüedad.
Los sectores productivos más golpeados son la construcción y el servicio doméstico, donde cuatro de cada cinco trabajadores están en negro. Pero la industria manufacturera y el comercio también vieron cómo la informalidad trepaba. En la industria, pasó del 32,2% en 2016 al 41,9% en 2026. En el comercio, del 53,8% al 59,5%.
La paradoja es que la administración pública es el sector más formal de todos. El 89,3% de sus trabajadores está registrado. Pero en el sector privado, apenas el 49,5% tiene un empleo formal. El trabajo registrado se concentra en el Estado, mientras los privados se hunden en la precariedad.
El informe de la UNR explica que la expansión del cuentapropismo no se debe a profesionales calificados que trabajan para el exterior, sino a oficios, comercio y servicios personales. La precariedad, una vez más, es el destino de la mayoría. Y el gobierno, en lugar de frenarla, la acelera.