El Gobierno de Milei ya puso sobre la mesa sus números para el próximo año. Este martes envió al Congreso el proyecto de Presupuesto 2027, que ahora comenzará a discutirse en Diputados y tendrá como uno de sus principales ejes la continuidad del superávit fiscal.
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La iniciativa contempla un crecimiento de la economía del 4% y una inflación promedio del 21,1%. También calcula que el dólar llegará a los $1.728 durante 2027. Son las principales proyecciones con las que el Ejecutivo busca marcar el rumbo económico para el próximo año.
Pero hay un antecedente cercano que genera dudas. El Presupuesto 2026 se había armado con una inflación estimada del 11%, pero los precios subieron más de lo previsto y esa cuenta quedó rápidamente desactualizada. Esto dejó menos margen para varias partidas del gasto público.
Milei presentó el Presupuesto 2027: qué espera para la inflación, el dólar y la economía
Para el próximo año, el Gobierno espera mantener un resultado primario positivo de entre 1,4% y 1,8% del PBI. El objetivo vuelve a estar en el centro del programa económico, aunque la discusión en el Congreso estará atravesada por una pregunta concreta: cómo sostener esas cuentas mientras continúan las demandas de distintos sectores y provincias.
Los datos de ejecución de 2026 muestran parte de esa tensión. Según la Asociación Argentina de Presupuesto (ASAP), al 31 de agosto ya se había utilizado el 67,4% del gasto autorizado para todo el año.
El porcentaje está 12,3 puntos por encima del promedio registrado entre 2016 y 2025 para el mismo período.
La situación no se explica solamente por un aumento del gasto. La inflación fue mucho mayor a la prevista cuando se armó el presupuesto y varios créditos quedaron atrasados en términos nominales.
Además, cerca de la mitad del gasto cuenta con mecanismos de actualización vinculados directa o indirectamente a los precios.
ASAP estimó que, sin una ampliación del Presupuesto 2026, el gasto no previsional debería caer más de 15% en términos reales para poder ajustarse a los créditos disponibles. El Gobierno ya había pedido durante el año reducir el gasto de capital y también los gastos de funcionamiento de los ministerios.
En los primeros ocho meses del año, el gasto devengado cayó 1% interanual en términos reales. Pero detrás de ese número aparece otro dato: los intereses de la deuda aumentaron 31,7% por encima de la inflación. Sin contabilizar esos pagos, la caída real del gasto total habría sido del 4,3%.
Entre las partidas que más retrocedieron aparecen las transferencias corrientes, con una baja real del 10,6%. Los envíos a las provincias cayeron 64,6%, las transferencias a universidades bajaron 12,7%, las destinadas a empresas públicas 6,6% y las dirigidas al sector privado 5%. También disminuyeron las remuneraciones, un 4,2%, y el gasto de capital, un 16,4%.
Con estos antecedentes comienza ahora la discusión del Presupuesto 2027. El oficialismo deberá conseguir respaldo de otros bloques y negociar con los gobernadores para avanzar con el proyecto, que incluye obras reclamadas por distintas provincias.