La fila daba la vuelta a la manzana. Desde temprano, miles de personas se acercaron al Pabellón Ocre de La Rural con currículums en mano y una mezcla de ansiedad y esperanza.
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La Expo Empleo 2026, organizada por el Gobierno de la Ciudad, abrió sus puertas con la promesa de 2.500 puestos de trabajo y más de 100 empresas participantes.
Para cuando cayó la tarde, más de 10.000 personas ya habían confirmado su participación, y otras 35.000 se habían registrado previamente para intentar conseguir un lugar en el mercado formal.
La postal de la jornada es elocuente. Un mar de gente recorriendo los stands de firmas como Grupo L, Burger King, Hipódromo de Palermo y Grupo Enser, entre otras. Jóvenes recién recibidos, personas de mediana edad que perdieron su empleo y trabajadores informales que buscan un pase al blanco. Todos con la misma ilusión: que esta vez sea la vencida.
Entre la esperanza y la crisis: así se vivió la Expo Empleo 2026 en La Rural con 2.500 vacantes y miles de postulantes
En la Expo conviven empresas de todos los rubros. Desde bancos y supermercados hasta firmas de servicios como Grupo L, que busca cubrir puestos de maestranza y mantenimiento en provincias como Neuquén o Misiones.
La oferta laboral que se mueve en La Rural responde, en su gran mayoría, a necesidades operativas de las compañías.
El contraste entre la feria y la realidad del mercado laboral es brutal. Mientras en La Rural se multiplican los stands y las entrevistas, el último informe del INDEC ubicó el desempleo en 7,9% en el segundo trimestre de 2026, el nivel más alto de la gestión de Javier Milei.
Ese porcentaje se traduce en 1.164.000 personas sin trabajo, un número que duele y que explica por qué tantos argentinos se acercaron a probar suerte.
La informalidad también es una sombra que se cierne sobre la jornada. Según los datos oficiales, el 45% de los ocupados trabaja en negro, sin aportes ni derechos.
La Expo Empleo, con su oferta de puestos formales, intenta ser una respuesta a ese flagelo, pero la magnitud de la demanda supera ampliamente la oferta. Los 2.500 puestos disponibles son una gota en un océano de necesidades.
En lo que va de 2026, se realizaron siete ediciones de la Expo Empleo Barrial en distintas comunas, con más de 1.500 inserciones laborales. Aún así, los números no alcanzan para tapar la crisis.
La feria es, sin duda, una herramienta valiosa, pero también es el espejo de un país que no logra generar empleo de calidad a la velocidad que la gente lo necesita.
En el otro lado del mostrador, las empresas aprovechan la feria para nutrir sus bases de datos y captar personal dispuesto a todo. Lo que para las compañías es una simple jornada de reclutamiento, para el desocupado es una cuestión de supervivencia.
Para cada afortunado que firma un contrato, hay una multitud que se retira con las manos vacías y la misma angustia del primer día.
La Expo Empleo cerró sus puertas a las 18, pero la búsqueda de trabajo para miles de argentinos no termina. Sigue mañana, en las calles, en las plataformas digitales y en la desesperación de no saber cómo pagar las cuentas.