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La morosidad en el pago de deudas personales trepa a máximos históricos

El Banco Central informó que la mora en préstamos personales escaló al 11%, el nivel más alto registrado desde el inicio de la serie en 2010. En un contexto de ingresos ajustados y tasas de interés al alza, los problemas para cancelar saldos de tarjetas de crédito se sextuplicaron en el último año, obligando a las entidades financieras a endurecer la "calidad de cartera" y restringir el acceso a nuevos financiamientos para familias y pymes.

Viernes, 23 de enero de 2026 a las 21 19

Por Redacción

Viernes, 23 de enero de 2026 a las 21:19

El sistema financiero argentino enfrenta un escenario de vulnerabilidad inédito para los usuarios de servicios crediticios. Según el último Informe sobre Bancos publicado este viernes por el Banco Central (BCRA), la combinación de tasas de interés elevadas y la erosión de los ingresos reales ha disparado los niveles de morosidad a cifras que marcan hitos negativos en las estadísticas oficiales. El dato más preocupante surge de los préstamos personales, donde el porcentaje de irregularidad trepó al 11%, un nivel que no tiene antecedentes en la serie histórica de la autoridad monetaria.

El reporte, que analiza la "calidad de cartera" de las entidades financieras hasta noviembre de 2025, revela un deterioro generalizado en el cumplimiento de las obligaciones. A nivel sistémico, el ratio de irregularidad del crédito al sector privado escaló 0,7 puntos porcentuales en apenas un mes, situándose en el 5,2%. Sin embargo, la profundidad del problema se hace más evidente al desglosar el comportamiento de los hogares frente al de las empresas.

El consumo familiar en zona crítica

La presión sobre la economía doméstica es asfixiante. En el segmento de préstamos destinados a hogares, la mora alcanzó el 8,8%, impulsada casi exclusivamente por las líneas de asistencia al consumo. La comparativa interanual permite dimensionar la velocidad del colapso: en noviembre de 2024, la demora en los pagos de créditos personales era del 3,4%, mientras que en las tarjetas de crédito apenas rozaba el 1,6%. Esto implica que, en el transcurso de tan solo doce meses, los problemas para cancelar los saldos de los plásticos se sextuplicaron.

Para el caso específico de las tarjetas de crédito, la cifra de morosidad se ubicó en el 8,4%, lo que refleja el agotamiento del financiamiento cotidiano como recurso para sostener los gastos básicos. Los analistas del sector vinculan este fenómeno directamente con el encarecimiento del crédito tras la escalada de tasas previa al proceso electoral y la inestabilidad cambiaria que marcó gran parte de 2025.

Stress empresarial y endurecimiento de las condiciones

Si bien el sector corporativo mantiene niveles de mora más moderados que las familias, el indicador también mostró una tendencia alcista, llegando al 2,3%. Este incremento se registró de manera transversal en todos los sectores económicos, evidenciando un estrés financiero que ya afecta la dinámica de la actividad productiva.

Ante este panorama de riesgo creciente, la banca ha reaccionado cerrando los grifos del financiamiento. El BCRA confirmó que durante los últimos dos trimestres del año se produjo un marcado endurecimiento de las condiciones de acceso, especialmente para familias y pequeñas y medianas empresas (pymes). Esta postura prudencial de los bancos responde a la necesidad de proteger sus balances ante la mayor probabilidad de incumplimientos.

El informe concluye que, además de la suba de tasas, el fenómeno estuvo alimentado por una corrida hacia el tipo de cambio y una dolarización de ahorros que drenó la liquidez del sistema justo cuando la demanda de crédito, tanto de personas como de empresas, había alcanzado picos muy elevados durante el primer semestre del año.

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