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La UCA cuestionó la baja de la pobreza y advierte que la mejora “no se siente en el bolsillo”

Desde el Observatorio de la Deuda Social señalan que el consumo sigue en caída y que el peso de tarifas y servicios deja cada vez menos margen en los hogares.

Lunes, 06 de abril de 2026 a las 20 07

Por Ezequiel Bucetto

Lunes, 06 de abril de 2026 a las 20:07

Mientras el Gobierno festeja la baja de la pobreza, desde la Universidad Católica Argentina salieron a ponerle un freno al optimismo.

El dato que encendió la discusión fue el último informe del Indec, que mostró una caída tanto de la pobreza como de la indigencia.

Según esas cifras, más de 8,4 millones de personas siguen siendo pobres y cerca de 1,9 millones están en situación de indigencia, pero los indicadores marcaron una baja respecto de mediciones anteriores.

Desde el oficialismo no tardaron en festejarlo. El ministro de Economía, Luis Caputo, destacó que se trata del nivel “más bajo en más de siete años”, mientras que el presidente Javier Milei lo resumió en redes con un “TMAP”, su ya habitual forma de celebrar indicadores económico

La UCA puso en duda la baja de la pobreza: "No se siente en el bolsillo"

Pero ese entusiasmo no es compartido por todos. Agustín Salvia, director del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, planteó que hay una distancia cada vez más evidente entre las estadísticas y lo que pasa en los hogares.

Según explicó, la caída del índice existe, pero no alcanza para hablar de una mejora real en las condiciones de vida. Para él, el problema no es solo el número, sino cómo se construye.

Recién ahí fue más directo. “La gente no está sintiendo en el bolsillo que tiene más capacidad de consumo que hace un año”, sostuvo. Y describió un escenario donde los gastos básicos siguen ganando terreno.

En ese sentido, marcó que cada vez pesa más pagar servicios como luz, gas, transporte o comunicación. Eso deja menos margen para el resto del consumo, incluso en productos básicos.

También puso el foco en otro punto clave: las canastas con las que se mide la pobreza. Según señaló, están basadas en patrones de consumo de hace casi dos décadas, lo que genera una distorsión importante frente a la realidad actual.

Esa combinación, sumada a mejoras en la medición de ingresos, termina dando como resultado una baja que puede parecer más fuerte de lo que realmente es. Para Salvia, ahí está el principal problema de lectura.

Más allá de lo técnico, el impacto se ve en el día a día. La clase media baja aparece como uno de los sectores más golpeados, ajustando gastos y recortando consumos para llegar a fin de mes.

La clase media al límite: Mantener un hogar en Buenos Aires ya cuesta casi $3 millones mensuales

El costo de vida para la clase media en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sufrió un duro golpe en el primer trimestre del año. Según el último informe de la consultora Focus Market, una familia tipo necesitó en marzo de 2026 la cifra de $2.980.339 para cubrir servicios básicos, salud, educación y transporte. Este valor representa un salto del 22,25% en apenas cuatro meses, evidenciando que, aunque la inflación muestra signos de estabilidad, el reajuste de tarifas y servicios regulados continúa asfixiando el presupuesto familiar.

Damián Di Pace, director de la consultora, describió el escenario actual como una dinámica de "ajustar sin desbordar", donde la corrección gradual de precios relativos impacta directamente en el poder adquisitivo de los sectores medios, cuya canasta total escaló un 57,5% en el último año, superando la inflación general del periodo.

Vivienda: El peso del alquiler y las expensas

El rubro habitacional se consolida como el gasto más voluminoso y el principal factor de endeudamiento.

  • Alquileres: Un departamento de tres ambientes en el GBA promedió los $827.599 en marzo, frente a los $760.860 de noviembre.

  • Expensas: Con un aumento del 9,12%, alcanzaron los $161.476. El informe enciende una alarma: entre el 15% y el 20% de las unidades ya registran morosidad en el pago de expensas.

  • Servicios: Una familia sin subsidios vio saltar su factura de luz de $37.098 a $53.744 en el último cuatrimestre.

Transporte y Movilidad: El impacto de la SUBE

Moverse en Buenos Aires se ha vuelto un desafío logístico y financiero. El esquema de ajuste mensual (2% fijo más inflación) llevó el presupuesto de transporte público a $89.381 para un hogar promedio. Sin embargo, existe una brecha crítica: sin la tarjeta SUBE nominalizada, el gasto se dispara a $147.120.

Para quienes utilizan vehículo particular, los costos son igual de restrictivos:

  • Combustible: Llenar un tanque de 50 litros de nafta súper cuesta $86.349.

  • Seguros: La cobertura mínima saltó de $83.686 a $146.020.

  • Logística: Solo cuatro viajes en taxi entre CABA y Provincia suman otros $100.243 al presupuesto mensual.

Salud y Educación: El "abismo" de la gestión privada

Estos rubros representan gastos inamovibles que están forzando a muchas familias a reconfigurar su estilo de vida.

  • Educación: La cuota de un colegio semiprivado para dos niños pasó de $352.206 a $605.794. En el sector 100% privado, la situación es crítica: un solo arancel básico llega a $1.133.319, una cifra calificada como "inviable" para la mayoría de los hogares.

  • Salud: Los planes de medicina prepaga para un grupo familiar básico ya promedian los $647.044.

 

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