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Luces y sombras del sistema eléctrico

Retiro del Estado y nuevos socios en el control de Transener. Las disputas entre grupos privados y su conexión con el arco político.

Jueves, 07 de mayo de 2026 a las 17 08

La operación de venta del paquete de control de la principal empresa de transmisión de energía eléctrica del país, Transener, se definiría a favor de una sociedad conformada por Genneia (grupo Brito - Banco Macro) y Edison Energía (consorcio encabezado por los hermanos Neuss, de estrecho vínculo con Santiago Caputo), si se aprueba la oferta por 356 millones de dólares que hicieron por el 50% de las acciones de Citelec, dueña del 51% de las acciones de Transener. El otro 49% cotiza en bolsa.

El 50% restante de Citelec le pertenece a Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, que hasta el momento tiene a cargo la operación de Transener.

La telaraña de intereses es mucho más compleja, si tenemos en cuenta, sólo para empezar, el insólitamente veloz crecimiento que tuvo Edison Energía, de los Neuss, en apenas un año, es decir, desde su creación en 2025 casi con un único fin: sumar activos estratégicos en el área.

Así, en ese breve tiempo, se quedó con las licitaciones de dos represas hidroeléctricas en el Comahue, Potrerillos y Cerro Colorado, y dos distribuidoras eléctricas provinciales, en Tucumán y Jujuy. Si se confirma la operación por Transener, habrá logrado en apenas un año integrar verticalmente los tres segmentos del negocio: generación, transmisión y distribución eléctrica.

Hay que decir que los hermanos Neuss no sólo contaron para su raid inversor con la amistad desde la infancia con Santiago Caputo, sino que además tuvieron como socios en Edison Energía a Guillermo Stanley (ex CEO de Citibank) y Federico Salvai (ex mano derecha de María Eugenia Vidal), integrantes del fondo Inverlat, y a Rubén Cherñajovsky y Luis Galli (dueño uno y CEO, el otro, de New San) a través del fondo Perseo.

Su socio, Genneia, es una firma de la familia Brito que arrancó con su creciente carrera en el negocio energético entre 2016 y 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri. No casualmente, ya que fue nada menos que el grupo Macri el que los vinculó al rubro, a través de una vidriosa operación de venta del derecho a explotación de seis parques eólicos.

Sideco Americana, una de las firmas emblemáticas del grupo Macri, creó 4 empresas durante las primeras semanas de gestión de Mauricio al frente del gobierno nacional (diciembre de 2015 a marzo de 2016). Su objetivo due comprarle 6 parques eólicos a la española Isolux, que los había ganado en licitaciones en la última etapa del gobiierno de Cristina Kirchner. Apenas unas semanas después, esos mismos parques eran vendidos a favor de Genneia, la empresa del banquero Jorge Brito.

Empresa hoy conducida por su hijo, del mismo nombre, que presentó la mejor oferta, junto con Edison, para quedarse con un control compartido del manejo de Transener. Lo curioso, como para no agotar apresuradamente los vínculos políticos, es que el principal derrotado en la licitación es Central Puerto, del “amigo del alma” de Mauricio: Nicolás “Nicky” Caputo.

El tercer oferente, que también quedó afuera, fue Edenor S.A., pero la empresa manejada por el grupo Vila-Manzano mantuvo una posición apenas expectante en esta operación, haciendo una oferta muy inferior y previsiblemente perdedora.

El carácter estratégico de Transener está dado por ser la empresa que administra y opera el sistema nacional de alta tensión en una red de 12.400 km de líneas de transmisión eléctrica. Al punto tal que los hechos extraordinarios de grandes apagones ocurridos en las últimas dos décadas estuvieron ligados a problemas (atentados) en la red de Transener.

Desde el inicio de su gestión, el actual gobierno paralizó totalmente las obras de expansión, incluso las que ya se encontraban programadas, sosteniendo que debería ser el capital privado el encargado de llevarlas a la práctica. Pero desde su origen, en 1993 cuando se privatizaron los activos de Hidronor, Agua y Energía Eléctrica y SEGBA, las principales obras estuvieron a cargo del Estado nacional.

Curiosamente, el día de la apertura de los sobres con las propuestas económicas, el evento quedó marcado por el inoportuno (o no) apagón en el momento en que se daban a conocer las ofertas. En el momento de hacerse públicas en el sistema digital Contratar, aparecieron sólo dos: las de Central Puerto y de Edenor, con ventaja para la primera (de Nicolás Caputo). Inmediatamente, “se cayó el sistema”.

En medio de versiones circulantes acerca de “problemas técnicos que impedían ver una oferta correctamente cargada” --según consignó la colega Luciana Glezer en su crónica para LPO del 28 de abril--, la reinstalación del sistema demoró un buen rato hasta que, cuando volvió a funcionar, mostró tres ofertas en vez de dos. La “recién llegada”, de Genneia y Edison, superaba a las anteriores y se erigía en virtual ganadora.

¿Existía previamente y se la excluyó intencionalmente en la primera carga al sistema? ¿Se buscó “ensuciar” la licitación? ¿O se mejoró la oferta que faltaba para que pasara al primer lugar? La interna en el gobierno entre Karina Milei y Santiago Caputo alimenta las sospechas. La otra incógnita a resolver es si el nuevo reparto de poder en Transener, entre Pampa Energía y los socios entrantes, resolverá la falta de inversiones y revertirá el deterioro de la red, que amenaza poner en crisis al servicio eléctrico.

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