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Más del 70% de los trabajadores asegura que su salario le dura menos de 14 días

Con un 73% de la población agotando su sueldo en las primeras dos semanas y el alquiler absorbiendo casi la mitad del presupuesto, el ahorro se volvió un privilegio de minorías en la actualidad. 

Jueves, 21 de mayo de 2026 a las 23 50

Por Redacción

Jueves, 21 de mayo de 2026 a las 23:50

El panorama del mercado laboral argentino presenta un fuerte problema: mientras los indicadores macroeconómicos del Gobierno nacional celebran una desaceleración en el Índice de Precios al Consumidor (que marcó un 2,6% en abril), la economía de los hogares atraviesa uno de sus momentos más críticos.

Según el reciente estudio regional "¿Qué pasa con el salario?", elaborado por el portal de empleo Bumeran, la percepción de deterioro alcanzó niveles récord. Un alarmante 87% de los trabajadores afirma que su remuneración mensual es insuficiente para cubrir las necesidades básicas, lo que coloca a la Argentina en el podio de la insatisfacción salarial en América Latina, solo superada por Ecuador y Panamá.

La investigación, que relevó datos de más de 6.000 personas, revela que el 73% de los empleados en el país ve cómo su sueldo se esfuma en menos de 14 días. La degradación de la capacidad de consumo es tan profunda que un 28% de los consultados admite que destina la totalidad de sus ingresos apenas estos son depositados para cancelar deudas y obligaciones previamente contraídas, sin margen alguno para el gasto diario.

Por el contrario, apenas un 9% de la fuerza laboral logra estirar su presupuesto hasta el cierre del mes, un dato que subraya la fragilidad de la clase media y de los sectores productivos.

El alquiler y la deuda como nuevos ejes de exclusión

Uno de los hallazgos más disruptivos del informe es la jerarquía de los gastos en el presupuesto familiar. Históricamente, la alimentación era el principal ítem de preocupación, pero en mayo de 2026, el alquiler ha tomado el centro de la escena, siendo señalado por el 44% de los trabajadores como su gasto más asfixiante. Le siguen el consumo de alimentos (27%) y, en tercer lugar, el pago de deudas (16%), que ha crecido sistemáticamente como una herramienta de supervivencia para cubrir el bache entre el día 15 y el día 30 del mes.

Esta presión financiera dinamitó casi por completo la capacidad de ahorro de la población. El 90% de los argentinos encuestados asegura no tener margen para reservar excedentes, un punto porcentual por encima del registro de 2025. Al indagar en los motivos, la mayoría coincide en un diagnóstico estructural: el salario no es suficiente para cubrir el costo de vida básico.

Sin embargo, existe un factor de solidaridad familiar que complejiza el cuadro, ya que el 50% de los trabajadores asiste económicamente a padres, hermanos o personas de su entorno cercano, lo que atomiza aún más los ingresos individuales en un contexto de retracción generalizada.

El desafío de la previsibilidad y el salario real

Para los expertos de Jobint, la empresa matriz de Bumeran, la estabilización de la inflación no se traduce de manera automática en bienestar para el bolsillo. Federico Barni, CEO de la compañía, advierte que tras años de pérdida acumulada del poder adquisitivo, la sensación térmica de la economía personal tarda mucho más en recuperarse que los números del INDEC.

Hoy, la preocupación social ha migrado: el desafío ya no es solo superar el índice de precios mensual en una paritaria, sino reconstruir la previsibilidad necesaria para proyectar una vida que no dependa exclusivamente del endeudamiento con tarjetas de crédito o préstamos personales.

De hecho, ante la consulta de qué harían los trabajadores si recibieran un aumento de sueldo imprevisto, la respuesta mayoritaria (46%) no fue "consumir más" o "comprar electrodomésticos", sino pagar deudas. Solo un 22% priorizaría el ahorro y un ínfimo 13% buscaría opciones de inversión. Esta mentalidad de "desendeudamiento" refleja el cansancio de una sociedad que utiliza el crédito para gastos corrientes y que ve en el incremento nominal de los haberes una oportunidad para sanear cuentas antes que para elevar su nivel de vida.

Perspectivas hacia el segundo semestre de 2026

El escenario laboral para el resto del año dependerá críticamente de la capacidad de las empresas para otorgar aumentos que no solo empaten a la inflación, sino que recuperen el terreno perdido. El salario pretendido promedio en Argentina ya roza los $1.800.000 brutos mensuales, pero la brecha entre lo que la gente necesita para vivir y lo que el mercado ofrece sigue siendo amplia. En rubros como Tecnología o Ingeniería, los salarios logran mantenerse a flote, pero en el sector de servicios, comercio y atención al cliente, la brecha de género y la precarización siguen empujando a miles de familias hacia una subsistencia basada en el cortoplacismo financiero.

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