El costo del transporte urbano en la región metropolitana ha sufrido una transformación dramática desde el inicio de la gestión de Javier Milei. Un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) reveló que el precio del boleto mínimo de colectivo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) llegó a multiplicarse hasta por 16 veces.
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Según el estudio, los incrementos nominales en las líneas de colectivos oscilaron entre el 1.221% y el 1.545% dependiendo de la jurisdicción, mientras que el salto más agresivo se registró en la red de subterráneos, donde la tarifa escaló de $80 a $1.414. Esta variación en el subte representa un aumento nominal del 1.668% y un incremento real del 337% por encima de la inflación general.
La investigación de CEPA destaca que las tarifas del transporte público avanzaron a una velocidad muy superior a la del índice de precios al consumidor (IPC), el cual acumuló una suba del 303,5% en el mismo período.
En el sistema ferroviario, el pasaje de los trenes metropolitanos experimentó un alza del 741% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, pasando de $33,29 a $280, valor que en mayo sufrió un ajuste adicional del 17,9% para establecerse en $330. Al evaluar el impacto del esquema de trenes desregulado, el informe técnico determinó que el incremento real neto alcanzó el 119% por encima de la inflación acumulada.
La brecha de ingresos: El peso del transporte en el salario mínimo y la licuación de las becas
Esta disparidad entre el costo de los pasajes y la evolución de los ingresos familiares provocó un severo ensanchamiento de la brecha presupuestaria en los hogares de menores recursos.
Para un trabajador que percibe el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) y debe realizar combinaciones diarias de colectivo y subterráneo, el gasto destinado exclusivamente a trasladarse representaba el 2,6% de sus ingresos en diciembre de 2023. Para abril de 2026, ese mismo esquema de movilidad pasó a absorber el 17,3% del salario mínimo. Esta absorción se explica porque el SMVM pasó de $156.000 a $357.800, un aumento nominal de apenas el 129% que se tradujo en una caída real del 43% en el poder adquisitivo del salario básico.
El estrangulamiento económico golpeó con igual dureza al sector estudiantil, particularmente a los beneficiarios de la Beca Progresar. El monto de este beneficio social se encuentra congelado en $35.000 desde marzo de 2025, provocando un desplome del 87% en su poder de compra real frente al transporte. Mientras que en diciembre de 2023 los fondos de la beca permitían financiar un total de 839 viajes en colectivo utilizando los descuentos correspondientes, en mayo de 2026 la misma partida apenas alcanza para cubrir 111 boletos mínimos.
Derrumbe de pasajeros, costos en alza y la consolidación de la asimetría federal
El encarecimiento del sistema, sumado a la recesión económica general —que incluyó el cierre de más de 24.000 empresas—, provocó una fuerte retracción en el uso del transporte público. Durante febrero de 2026, la cantidad total de pasajeros transportados experimentó una caída interanual del 12,9%, registrando un derrumbe del 23,6% en el sistema ferroviario y una merma del 11,7% en las líneas de colectivos.
En paralelo, las empresas operadoras enfrentan una fuerte presión por el aumento de los costos logísticos: el precio del gasoil acumuló un alza del 536% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales a la inflación general, mientras que el presupuesto real del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) sufrió una reducción del 17,5%, amenazando las tareas de mantenimiento de la red.
Por último, el reporte de CEPA advierte que la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Público del Interior en 2024 profundizó las distorsiones tarifarias a nivel nacional. Aunque el boleto mínimo en el AMBA se ubica en $700, los usuarios de las provincias afrontan costos notablemente superiores debido a la quita de asistencia federal.
En ciudades turísticas de la Patagonia como San Martín de los Andes el boleto mínimo trepó a $2.300, mientras que en Rawson se ubicó en $2.192, consolidando un esquema donde el pasaje en el interior del país llega a triplicar los valores del área metropolitana. El centro de estudios concluye que, debido a la vigencia de las fórmulas de actualización mensual y la volatilidad energética internacional, es probable que los aumentos continúen a lo largo de 2026.