Tras seis décadas de actividad, el Supermercado Maderero Baumann cierra sus puertas en Bariloche

La empresa familiar fundada en 1960 por Gerardo Baumann y Carlota Baumeister anunció el cese de sus actividades y recibió decenas de mensajes de clientes en redes sociales. 

Jueves, 24 de septiembre de 2026 a las 18 47

Por Ezequiel Bucetto

Jueves, 24 de septiembre de 2026 a las 18:47


Bariloche pierde un pedazo de su historia. El Supermercado Maderero Baumann, un comercio que funcionó durante más de seis décadas sobre avenida Pioneros al 80, cerrará sus puertas de forma definitiva.

El anuncio, realizado en mayo, pone fin a una empresa familiar que nació como carpintería y se convirtió en un referente de la madera en la región.

La historia de Baumann arranca en 1960, cuando Gerardo Baumann y Carlota Baumeister comenzaron con unos pocos metros cuadrados que funcionaban como taller y vivienda a la vez.

Gerardo había llegado a la Argentina en 1955 desde su Alemania natal, con el oficio de carpintero a cuestas. Después de instalarse en la colonia alemana de Misiones, donde conoció a Carlota, el matrimonio se trasladó primero a Buenos Aires y luego a Bariloche. La ciudad era entonces una aldea pequeña, con escasas viviendas y mucho por hacer.

La crisis se llevó otro histórico: Baumann de Bariloche cierra después de 64 años

El crecimiento fue lento pero constante. Para 1990, el taller ya ocupaba unos 300 metros cuadrados, se había adquirido una machimbradora y una prensa para puertas placa, y se realizaban todo tipo de molduras a pedido y vigas laminadas.

La empresa llegó a tener 15 empleados. La crisis del año 2000 obligó a una reestructuración drástica: se vendieron todas las máquinas salvo la sierra escuadradora y la plantilla se redujo a dos personas. Lejos de rendirse, la firma se constituyó en 2001 como Baumann S.R.L. y volvió a crecer.

Así, con los años, el Supermercado Maderero Baumann se consolidó como un punto de referencia para carpinteros, constructores y aficionados al trabajo con madera.

En su oferta había desde maderas tradicionales hasta opciones más exóticas, además de placas, herrajes y accesorios, con servicio de corte de precisión y asesoramiento especializado. No era solo un comercio: era un lugar donde la gente iba a resolver problemas, a aprender y a charlar.

El anuncio del cierre generó una ola de comentarios en las redes sociales de la empresa. Decenas de clientes expresaron cuánto extrañarían el lugar, recordaron anécdotas de compras y destacaron la calidad de los productos y la atención recibida durante décadas.

Algunos mensajes reflejaron la relación cercana que muchos barilochenses mantenían con el comercio, un espacio que formó parte de la vida cotidiana de la ciudad.

El contexto de la crisis

En los últimos dos años, miles de comercios y pymes bajaron la persiana en todo el país, golpeados por la caída del consumo, el aumento de los costos fijos y la pérdida de poder adquisitivo de los clientes.

Los comercios de barrio, esos que se sostienen con el esfuerzo diario y la fidelidad de la gente, son los primeros en sentir el impacto.

En Bariloche, la situación no es distinta. El turismo, que alguna vez funcionó como amortiguador, ya no alcanza para compensar la caída del consumo local. Y los comercios históricos, como Baumann, que resistieron crisis de todo tipo, ahora se enfrentan a un escenario que no les deja margen.

Desde sus humildes inicios como carpintería hasta convertirse en un supermercado maderero de referencia, la empresa familiar supo adaptarse y reinventarse. Pero esta vez no pudo. Y su cierre deja una huella imborrable en la comunidad,

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