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Volvió a crecer la informalidad laboral en Argentina y trepó al 43%

La informalidad laboral en Argentina ascendió al 43% al cierre de 2025, afectando principalmente a mujeres y jóvenes, según los últimos datos del INDEC. Con picos del 78% en el servicio doméstico y del 73,8% en la construcción, la precariedad laboral se consolida como un rasgo estructural del actual plan económico.

Lunes, 13 de abril de 2026 a las 17 06

Por Redacción

Lunes, 13 de abril de 2026 a las 17:06

En un escenario marcado por una creciente precarizació, la informalidad laboral en la Argentina alcanzó el 43% durante el cuarto trimestre de 2025. Según los datos oficiales difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), esta cifra representa un incremento respecto al 42% registrado en el mismo período del año anterior, consolidando una tendencia de fragilidad en el mercado de trabajo que afecta a más de cuatro de cada diez empleados en el país.

Este aumento de la informalidad ocurre en un contexto de enfriamiento de la actividad económica y cambios en la legislación laboral que, hasta el momento, no lograron incentivar la creación de empleo registrado. La falta de acceso a derechos básicos como aportes jubilatorios, cobertura de salud a través de obras sociales y seguros por accidentes de trabajo se volvió una constante que presiona sobre el sistema de seguridad social y amplía la brecha de desigualdad entre los diferentes sectores de la población.

Brechas de género y edad: La vulnerabilidad extrema de jóvenes y adultos mayores

Al analizar los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) la composición de la informalidad por género y rango etario, los datos revelan disparidades estructurales profundas. Las mujeres presentan la tasa más elevada de empleo no registrado con un 44,5%, superando el índice de los hombres, que se ubicó en el 41,8%. Esta diferencia se acentúa de manera alarmante en los extremos de la vida laboral, donde la precariedad parece ser la norma y no la excepción.

La situación más crítica se observa entre las mujeres jóvenes de hasta 29 años, donde el indicador de informalidad trepa al 57,9%. En el otro extremo, las mujeres de 65 años o más que continúan en actividad registran un índice de 61,6%. Si se observa el comportamiento por grupos de edad de manera general, los jóvenes (58,4%) y los adultos mayores (58%) son los eslabones más débiles de la cadena, mientras que el rango de 30 a 64 años presenta la menor tasa de informalidad con un 37,6%, evidenciando que la estabilidad laboral es un privilegio que se alcanza mayoritariamente en la etapa de madurez profesional.

Sectores críticos: Servicio doméstico y construcción lideran la precariedad

La distribución de la informalidad no es uniforme entre las distintas ramas de actividad. Los sectores que históricamente han funcionado como refugio para el empleo no registrado continúan mostrando cifras alarmantes. El Servicio Doméstico se mantiene a la cabeza con un 78% de informalidad, una cifra que refleja las dificultades para la fiscalización y la regularización en el ámbito privado. Le sigue de cerca la Construcción, con un 73,8%, y el Comercio, que registra un 52,6%.

Estas ramas de actividad se caracterizan por una alta rotación y una fuerte dependencia del consumo interno y la inversión pública o privada, variables que se han visto afectadas por el plan económico vigente. La alta incidencia de trabajadores "en negro" en el comercio es particularmente preocupante para los analistas, ya que se trata de uno de los principales motores de empleo en los centros urbanos, y su precarización impacta directamente en el poder adquisitivo real de las familias y en la recaudación tributaria del Estado.

El impacto del plan económico y las proyecciones para 2026

El crecimiento de la informalidad durante el último año está íntimamente ligado a la caída de la actividad económica y la política de ajuste fiscal, del Gobierno. Expertos del sector laboral señalan que, ante el encarecimiento de los costos operativos y la caída de las ventas, muchas pequeñas y medianas empresas optan por esquemas de contratación informales para reducir cargas sociales. Esta dinámica genera un círculo vicioso: a menor recaudación por aportes patronales, mayor es el déficit del sistema previsional, lo que a su vez motiva nuevos recortes en las prestaciones estatales.

Hacia adelante, las proyecciones para el resto de 2026 no son alentadoras si no se logra estabilizar la inflación y reactivar el consumo. La combinación de una economía "enfriada" y una informalidad en ascenso plantea un desafío de magnitud para el Ministerio de Capital Humano y las carteras económicas. Sin incentivos claros para la formalización y una mejora en los salarios reales, la tendencia indica que el mercado laboral argentino continuará fragmentándose entre un sector registrado cada vez más reducido y una masa de trabajadores informales que carecen de red de contención frente a las crisis económicas.

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