España se convirtió en el primer país europeo en realizar una prueba de recorte de un día laboral por semana y que se extenderá por los próximos tres años. La iniciativa es impulsada por el partido progresista Más País, que pidió “mantener los salarios de tipo completo”.

Para financiar el plan se utilizarán 50 millones de euros provenientes del fondo de recuperación de la Unión Europea por el coronavirus. De esa forma se establecerá una compensación para alrededor de 200 medianas empresas, durante el período de reajuste y la reorganización de los procesos de trabajo para una jornada de 32 horas semanales.

"Con la jornada de 4 días (32h.) hemos abierto un auténtico debate de época. Eso siempre despierta polémicas, porque abre brecha. ¿De qué otra cosa más importante tiene que ocuparse la política que del tiempo de vida?", señaló Iñigo Errejón, uno de los hombres de mayor influencia en Más País.

Íñigo Errejón on Twitter

La reducción de las horas de trabajo de 40 a 35 por semana que se dio en 2017 generó una importante suba del producto bruto interno (PBI) que escaló el 1,5% y la creación de 560.000 nuevos empleos, según un estudio publicado este año por la revista Cambridge Journal of Economics. En esa sintonía, los salarios habrían aumentado en el país un 3,7%, y el mayor de los incrementos se presentó en las mujeres.

“La idea no es que los fondos europeos paguen que los españoles trabajen menos. La idea es que sirvan para aprobar medidas que pueden aumentar la competitividad y la productividad de las empresas, que es lo que se pretende”, señaló Héctor Tejero, legislador perteneciente a Más País, en la asamblea regional de Madrid.

En tanto, los detractores de esta medida señalaron que una economía afectada por la pandemia del coronavirus "no es mejor escenario para experimentos"

Desde Nueva Zelanda hasta Alemania, la idea ha ido ganando terreno a nivel mundial. Aclamada por sus defensores como un medio para aumentar la productividad, mejorar la salud mental de los trabajadores y luchar contra el cambio climático, la propuesta ha adquirido un nuevo significado a medida que la pandemia agudiza las cuestiones relacionadas con el bienestar, el agotamiento y la conciliación de la vida laboral y familiar.