A 44 años del desembarco argentino en Malvinas, los excombatientes de La Plata vuelven a poner en agenda no solo el recuerdo del conflicto, sino también las consecuencias que persisten hasta hoy. En ese marco, el presidente del CECIM, Rodolfo Carrizo, aseguró que la posguerra sigue siendo una realidad cotidiana.
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“La posguerra va a concluir cuando vos te vayas de esta vida”, sostuvo, al describir una experiencia que, según remarcó, no puede limitarse al pasado. Para quienes atravesaron la guerra, explicó, las secuelas emocionales, sociales y económicas se extendieron durante décadas.
Carrizo tenía 26 años cuando fue enviado a las islas como conscripto. Con el paso del tiempo, esa vivencia se transformó en una marca profunda, pero también en una responsabilidad de transmitir memoria a las nuevas generaciones.
Tras el conflicto, los excombatientes enfrentaron un escenario de abandono y falta de contención. Durante años no contaron con asistencia médica ni psicológica adecuada y atravesaron dificultades para acceder a empleo y vivienda. “Éramos estigmatizados”, recordó.
En ese contexto, la organización colectiva fue clave. Desde el CECIM, una de las primeras agrupaciones surgidas tras la guerra, comenzaron a visibilizar los reclamos y a construir redes de acompañamiento entre compañeros.
El regreso al continente también dejó huellas. Si bien existía temor al rechazo, Carrizo destacó el acompañamiento social en ciudades como Puerto Madryn, donde vecinos ofrecieron contención y ayuda a los jóvenes que volvían del conflicto.
De cara a un nuevo aniversario, el referente insistió en la importancia de sostener la memoria colectiva. Este jueves se realizará el acto central en Plaza Malvinas y una serie de actividades culturales que buscan recordar a los caídos y, al mismo tiempo, resignificar la historia desde la vida y la comunidad.
